Anarquismo

El anarquismo es una filosofía de vida, un movimiento, una corriente de pensamiento, una forma de interpretar la realidad, una manera de ser y una utopía hacia un futuro mejor, pero sobre todo es sinónimo de toma de conciencia.

Como corriente filosófica que se opone a toda forma de imposición, el anarquismo se puede rastrear desde filósofos de China y Grecia antiguas, en las rebeliones indígenas que se opusieron a la Conquista europea (movimiento de resistencia) hasta las rebeliones de esclavos que lucharon por alcanzar su libertad.

La palabra anarquía proviene del griego antiguo, del sufijo A o an que significa ausencia, negación o carencia, y de arkhos que significa gobierno. En la Grecia antigua se usaba el término para designar a las bandas de hombres sin líder ni dirigente, o para los casos en donde una comunidad vivía sin gobierno. Se ha confundido muchas veces la palabra anarquía con la falta de orden y el caos, cuando en realidad se ha teorizado bastante sobre la posibilidad de que todos los seres humanos puedan vivir en armonía y sin gobernantes, sin que ninguno imponga su poder por encima de los demás, y ello no significa desorden necesariamente.

                Ya se había escrito sobre esto desde las primeras corrientes socialistas del siglo XVIII (si bien el socialismo busca mejorar las condiciones de vida de toda la sociedad). Pero de los primeros escritores que emplearon la palabra anarquía como un concepto de vida y como movimiento de índole social fue el impresor francés Joseph Proudhon en su libro ¿Qué es la propiedad? publicado en 1841.

Proudhon

En su libro, Proudhon marcó una pauta en la economía política al señalar que en la vida cotidiana y a través de la historia hay una lucha de clases (los propietarios contra los que carecen de propiedad), mostró la lógica explotadora del salario (producir barato para vender caro), la adquisición de riquezas como producto de la explotación de los más débiles por los más poderosos (no sólo usando la fuerza física sino también la astucia intelectual) y resaltó la necesidad de promover la igualdad de oportunidades para todos y así poder alcanzar la justicia social (darle lo justo a todos). Estas ideas sirvieron de preámbulo para que después Karl Marx desarrollara el socialismo científico o materialismo histórico en 1848.

El anarquismo como movimiento obrero socialista cobró fuerza en las reuniones de la primera Asociación Internacional de Trabajadores. En una de esas sesiones realizada en Ginebra (Suiza) en 1867, tomó la palabra el ruso Mijaíl Bakunin, animando a los trabajadores a asociarse por medio de federaciones, donde no hubiera líderes con poder suficiente para ordenar a los demás lo que tenían que hacer. Llamó a los trabajadores a oponerse al Estado, por ser la entidad institucional coludida con los grandes empresarios y capitalistas (la burguesía) que los explotaban para producir más en las fábricas y obtener así más ganancias. Cuando los obreros se veían obligados a hacer huelgas y realizar protestas buscando la manera de exigir mejores condiciones de trabajo, el Estado les enviaba a la policía y al ejército para reprimirlos violentamente.

Bakunin

Karl Marx, que buscaba la dirección absoluta de la Asociación Internacional de los Trabajadores, rompió con los anarquistas y con ello vino la división de la Internacional en marxistas (seguidores de Marx) y anarquistas (seguidores de Bakunin). Ambas corrientes se oponían (y se oponen) a las condiciones que impone el capitalismo, basado en la explotación de los trabajadores, la extracción barata de materias primas, y que obliga a toda la sociedad a vincularse a través y únicamente por el dinero y las propiedades poseídas (el capital), y que glorifica la ganancia y el lucro individuales.

                Ambas corrientes buscan mejorar las condiciones de vida de la sociedad, concuerdan con que la historia de la humanidad es una lucha de clases: de los pobres contra los ricos, de los oprimidos contra los opresores (origen de la desigualdad social), y que el objetivo de la lucha revolucionaria es liberar a todos de la opresión. Es por eso que ambas corrientes tienen en cuenta la emancipación de la mujer en sus programas de acción (como lo llegó a proponer la anarquista Emma Goldman).

Emma Goldman hablando en público en Estados Unidos

Pero difieren en el modo en que buscan alcanzar ese objetivo, por su parte, los marxistas apelan a la toma del poder, del gobierno, para establecer un Estado de trabajadores, de aquí viene el término “la dictadura del proletariado” y por eso se les llamó socialistas estatistas. Por su parte, los anarquistas se oponen a cualquier forma de Estado, ya sea liberal, burgués u obrero, debido a la tendencia del oprimido a convertirse en opresor una vez que se libera de su condición.

Los anarquistas apelan a la libertad (por eso también se les llama socialistas libertarios), la libertad de todos y cada uno de los miembros de la humanidad (Mijaíl Bakunin era partidario de la libertad colectiva) para poder asociarse por medio de la Federación (la elección de acuerdos conocidos por todos, vinculados por la solidaridad, el apoyo mutuo y la soberanía de cada uno de los miembros que la integran, sin que exista una cabeza única de mando), por eso es muy importante la organización y tomar responsabilidad de esa libertad.

La bandera negra como símbolo del anarquismo la usó la anarquista Louise Michel, quien había participado en la Comuna de París de 1871, una revolución social hecha por el pueblo francés para liberarse de sus opresores. La bandera negra se enarbolaba como símbolo de luto por los compañeros caídos y para distinguirse de la bandera roja de los socialistas estatistas, de los marxistas .

Ilustración de la participación de las mujeres en la Comuna de París, 1871.

                El movimiento anarquista influyó en gran parte de Europa desde la segunda mitad del siglo XIX y en otras partes de América, Asia y África. No sólo penetró en las mentes de los obreros, también en las de los campesinos, profesionistas, estudiantes y mujeres, porque toda persona que se opone a una autoridad injusta, tiránica y abusiva bien puede considerarse anarquista. Pero en todos lados fue reprimido violentamente, al igual que los marxistas, porque ambos se oponen a la acaparación de todos los bienes y la riqueza por parte de unos pocos en detrimento de la gran mayoría.

El anarquismo contiene varias tendencias, la pacifista, que data del siglo XIX cuando se opuso al reclutamiento para no ir a la guerra que se hacían los Estados, mandando al frente de batalla a los hijos de los pobres, de los trabajadores y de los campesinos para matarse unos contra otros. Así sucedió después con la Primera Guerra Mundial, en donde los soldados que desertaban de las trincheras eran fusilados como ejemplo para los demás. Por ello el anarquismo rechaza los nacionalismos y el patriotismo, porque crea odios entre personas de diferentes países que ni siquiera se conocen, mientras quienes se hacen la guerra están en sus escritorios.

              Existe la tendencia anarquista que se opone al maltrato y la explotación de los animales para beneficio, consumo y placer de los humanos. El movimiento feminista toma muchas ideas del anarquismo, especialmente la emancipación de la mujer y acabar con el abuso de poder del hombre sobre la mujer. El cosmopolitismo, que considera que todos los seres humanos somos habitantes del mundo y que las fronteras de los países sólo dividen a las personas.

El anarquismo podría ser considerado como una utopía, como el sueño o la ilusión por crear una sociedad más justa y equitativa, porque apela a la solidaridad de todos los miembros de la sociedad y de la humanidad para crear un mundo más justo y mejor, a pesar de reinar la indiferencia, la avaricia, la envidia y el abuso entre las personas.

El anarquismo siempre acudió al desarrollo del intelecto de la humanidad para su bien, para su mejora y para alcanzar una mayor justicia social. Si todo el esfuerzo que se emplea en crear armas, todo el intelecto y dinero que se ha empleado en la carrera espacial y el desarrollo de nuevas tecnologías agresivas, si todas las energías humanas se encaminaran a procurar el bienestar de todos, la humanidad sería más feliz y otro mundo sería posible.

La idea del entorno social nos ayuda a comprender lo anterior: si fomentamos en las personas a tener únicamente dinero y propiedades, a que lucrar y aprovecharse de los demás empleando el uso del poder es bueno, lo único que creamos son personas interesadas, que buscan su beneficio personal sin importarles los demás. En cambio, si la sociedad se encaminara a crear un entorno de solidaridad, de apoyo, a procurar la igualdad de condiciones de desarrollo y justicia para todos, las personas se comportarían de otro modo, sin forzarlas a hacer las cosas, y esto ha quedado demostrado en diversas experiencias sociales.

El mayo francés, París 1968.

El anarquismo es sinónimo de toma de conciencia porque al ser su principio la libertad, liberarse implica no sólo un acto físico sino también mental. No sólo el oprimido que se libera de su condición debe responsabilizarse de sus acciones (la libertad es un gran poder y todo gran poder sobrelleva una gran responsabilidad), también quien ha sido opresor debe hacerse consciente de su posición (el poder corroe). El anarquista Piotr Kropotkin escribió un texto acerca de la moral y en pocas palabras podríamos sintetizar así la conclusión a la que llegó: «haz a los demás lo que quieres que ellos te hagan en igualdad de circunstancias».

Milicianos contra los fascistas durante la Guerra Civil Española, 1936.

Historia 9 Primera Guerra Mundial 1914-1918

Muchos acontecimientos sucedieron durante la Primera Guerra Mundial, pero destacaremos aquí los que son de nuestro interés:

Alemania tenía el problema de enfrentarse a dos enemigos, al Este y al Oeste. Siguiendo una antigua estrategia (el Plan Schlieffen), Alemania se dirigió primero con una gran cantidad de contingentes militares hacia Francia, un rival mejor organizado que el Imperio Ruso. Después de que los ejércitos alemanes invadieran Bélgica y antes de que llegaran a París, la capital francesa, los ejércitos aliados de Francia y Reino Unido de Gran Bretaña (más los contingentes de sus respectivas colonias), detuvieron el avance alemán. Ambos enemigos se atrincheraron en una línea que se movió poco, y se enfrascaron en una guerra sin ganador definitivo que se denominó las trincheras. Millones de soldados murieron en las trincheras: obreros, hijos de obreros, campesinos, hijos de campesinos y demás hijos, padres y hermanos de la clase media europea partieron rumbo al frente de guerra a morir por la metralla, los constantes bombardeos o las nuevas armas bacteriológicas, como el gas nocivo mostaza (por su color amarillo). Un total de cerca de 10 millones de hombres perdieron la vida en las trincheras.

Mientras los hombres se batían y morían en el frente de guerra, las mujeres, esposas, madres e hijas de estos hombres, trabajaban en las fábricas de los países europeos involucrados en la guerra: Alemania, Austria-Hungría, Italia, Francia, Reino Unido y Rusia. Se dedicaban a trabajar largas jornadas de trabajo, sin vacaciones, para armar bombas, fusiles y municiones con los cuales se mataban los hombres en el frente. Se instauró lo que podríamos llamar una división del trabajo por género y la Primera Guerra Mundial fue la primera guerra industrializada.

El movimiento obrero europeo estaba dividido en dos tendencias: una de índole nacionalista, que pugnaba por apoyar a su respectivo país con el trabajo extenuante en sus fábricas, para producir más armas, contribuir al «esfuerzo bélico» y así poder ganar la guerra, sin importar las condiciones laborales. Por otro lado, la tendencia internacionalista, que denunciaba a la guerra como una lucha capitalista e imperialista que beneficiaba a los grandes propietarios de fábricas de armas, a banqueros que prestaban dinero a los gobiernos, y a las élites en el poder que mandaban al matadero a las clases bajas y medias. Los internacionalistas pugnaban porque los hombres no fueran al frente de guerra y las mujeres pararan el trabajo en las fábricas. Se llamaban internacionalistas porque hacían un llamado a todos los obreros de los países involucrados, en un esfuerzo internacional para detener la guerra. Uno de estos internacionalistas que escribía artículos contra la guerra desde Zúrich, en Suiza, era el exiliado y revolucionario ruso Vladimir Ilich Uliánov, alias Lenin, que vivía en la misma calle donde muchos de los artistas Dadá, vanguardia artística que también se oponía a la guerra. Lenin fue llevado a Rusia por los alemanes, donde con otros revolucionarios que se llamaban bolcheviques, realizaron junto con el pueblo la Revolución Rusa en 1917, y que finalizó en 1922 con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La Revolución Rusa llevó el socialismo al poder, y convirtió a la Unión Soviética en el primer país socialista del mundo. Una de sus principales políticas fue la emancipación de la mujer: que le dio el voto, le procuró trabajo digno, le permitió formar parte de las milicias armadas, integrarla a los comités revolucionarios, se le permitió el divorcio, se crearon guarderías para madres trabajadoras y solteras, lavanderías y comedores populares para que las mujeres pudieran liberarse de estos trabajos domésticos que las esclavizaban. Lo anterior escandalizó a los gobiernos del resto de los países europeos. Una de las mujeres más representativas de la Revolución Rusa y figura principal del feminismo socialista fue Aleksandra Kollontái, miembro del partido bolchevique, que ocupó cargos en el gabinete de gobierno, luchó por la educación de las mujeres y que años más tarde fue embajadora de la URSS en México.

Mientras tanto, Alemania y Reino Unido se enfrentaron en una batalla naval muy cerca de Dinamarca, llamada Batalla de Jutlandia, en 1916, para ver cuál de las dos potencias se quedaría con la supremacía del mar. El resultado fue indeciso, pero sirvió para que los barcos británicos se adelantaran a bloquear los puertos alemanes, sin permitirles acceso a provisiones, recursos y materias primas de fuera, aislando a Alemania de sus colonias y de los mercados internacionales. Entonces, los alemanes recurrieron a la construcción de submarinos que empezaron a hundir barcos de guerra británicos y franceses, pero como después se ocultaron municiones y armas en barcos de pasajeros, los submarinos alemanes empezaron a hundir barcos con civiles, dificultando el traslado de personas en el Mar del Norte y el Océano Atlántico. Los aliados, principalmente Francia y Gran Bretaña compraban acero, armas y material bélico a los EUA, siendo el puerto de Nueva York el principal para estas ventas. Al darse cuenta de ello, los submarinos alemanes empezaron a hundir barcos gringos, hasta que hundieron el Lusitania, una embarcación donde había varios civiles gringos, y ello impulsó al gobierno de los EUA a entrar en la Primera Guerra Mundial en 1917.

Hacia 1918, la propaganda socialista de los revolucionarios rusos comenzó a llegar a las fábricas de Alemania y a sus obreros, que inconformes con la falta de recursos y alimentos causados por el bloqueo naval que ejercía Gran Bretaña sobre ellos, se fueron a huelga y pararon fábricas. Iniciaron los marinos y trabajadores portuarios de Kiel, después siguieron obreros de varias fábricas y finalmente algunos cuantos batallones del ejército se negaron a pelear. Parecía inminente el estallido de una revolución socialista también en Alemania, y ahí destaca la figura de la activista Rosa Luxemburgo, que fue asesinada por grupos alemanes de ultra derecha, para evitar una revolución. Como los alemanes intentaron una última ofensiva en Francia que no tuvo éxito, y como los refuerzos gringos ayudaban a combatir a los aliados, el alto mando del ejército alemán se vio obligado a firmar un armisticio (cese de armas) a finales de 1918. Y los problemas políticos y sociales en Alemania contribuyeron a la caída del emperador alemán, el káiser Guillermo II, lo que llevó al fin de la guerra.

Muy cerca de la ciudad de París, en el Palacio de Versalles, justo en el salón de los espejos, donde en 1870 se había coronado el káiser Guillermo I como emperador de los alemanes, los aliados firmaron el Tratado de Versalles. Con él le impusieron severas sanciones de guerra a Alemania, culpándola de haber comenzado la guerra, cuando en realidad la guerra respondía a ambiciones imperialistas, capitalistas, industriales y geopolíticas entre las potencias europeas. Las sanciones que le impusieron fueron el pago de una deuda excesiva (con altos intereses), la reducción de su arsenal de guerra, le quitaron territorio, le arrebataron sus colonias africanas (se las repartieron Francia y Gran Bretaña) y los puertos asiáticos que tenía en China (Japón se quedó con algunos), y finalmente le prohibieron realizar alianzas con otros países. Además, el ejército francés invadió parte de su territorio y movilizó obreros franceses y africanos para trabajar en sus fábricas cuando Alemania no pudo pagar los intereses de la deuda de guerra. Esto, con el tiempo, provocó sentimientos ultra-nacionalistas y el surgimiento de un partido que llegaría al poder y se desquitaría de esta ofensa. Por medio de otros tratados desmembraron al Imperio Austro-Húngaro (a Austria le impusieron el pago de una gran deuda) y al Imperio Otomano, en este último, Francia y Gran Bretaña se apropiaron de la región del Medio Oriente, zona de interés geopolítica por sus recursos petroleros.

Fuentes:

Gerd Hardach. La Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Barcelona, Editorial Crítica, 1986.

Eric Hobsbawm. Historia del siglo XX. Barcelona, Editorial Crítica, 1995.

David Thomson. Historia mundial de 1914 a 1968. México, FCE, 1989.

Nathaniel Abelson. et. al. Grandes acontecimientos del siglo XX. México, The Reader’s Digest, 1979.

Arte 9 Los Tres Grandes en Nueva York

Con el recrudecimiento de la revolución en México, José Clemente Orozco se instaló en San Francisco, California, en 1917. Al pasar por la aduana de Laredo, Texas, la policía gringa le decomisó y destruyó cerca de 60 de los cien cuadros que llevaba consigo, porque «manchaban la pureza y castidad de Norteamérica y una ley prohibía introducir a los Estados Unidos estampas inmorales». Dos años más tarde, Orozco viajó y se instaló en Nueva York, donde visitó Coney Island. Quedó aturdido por la inmensa cantidad de bañistas que tomaban el Sol en su larga y ancha playa durante el verano.

Presenció los llamativos parques de diversiones de Coney Island, para entretenimiento de las masas neoyorquinas, como Steeplechase (que a finales del siglo XIX ya había creado el antecedente de lo que sería la Montaña Rusa), Dreamland (con montajes apocalípticos como “La caída de Pompeya” o “El fin del mundo”) y Luna Park (que iluminaba las noches con su multitud de agujas y altas torres). Se quedó impresionado por la “atracción” de las incubadoras, donde sobrevivían cientos de bebés prematuros en exhibición. La incubadora había sido idea del pediatra Martin Arthur Couney, que la presentó en la Exposición Internacional de Berlín de 1896, pero pegó en la mente del senador y promotor inmobiliario William Reynolds, quien la adaptó en Dreamland como atractivo. Muy probablemente las presenció también el escritor Aldous Huxley, que publicó su libro futurista Un mundo feliz en 1932, cuando habla de grandes cultivos de humanos.

            Orozco trabajaba pintando las ojeras y chapitas de unos muñecos que se producían en serie, Cupides, en una fábrica en la que le pagaban miserables 10 dólares semanales, con los cuales difícilmente sobrevivía en la cara Ciudad que Nunca Duerme. Ahí lo encontró David Alfaro Siqueiros en 1919 cuando, en un viaje como agregado militar del gobierno de Obregón, pasó por Nueva York camino a Europa. Años más tarde, Orozco le recalcó que él había empleado la pistola de aire para pintar por primera vez, a lo que Siqueiros le contestaba que lo hacía únicamente para pintar figuritas de yeso y no para hacer obras de arte. El uso de la pistola de aire sería más trascendente para la historia del arte de lo que hasta entonces podría parecer.

            En los años 20 el arte popular ya había enamorado a la capital mexicana y para los años 30 había inundado el mercado internacional de arte. José Vasconcelos (que coqueteaba con el fascismo) le dio gran impulso al muralismo mexicano como secretario de Educación Pública, con el deseo de educar al pueblo, y pronto quienes serían los tres grandes del muralismo (Orozco, Rivera y Siqueiros) empezarían a vender obra no sólo en México, sino también en Estados Unidos. A un año de presenciar el crash del 29 (el fin del mundo para muchos especuladores), Orozco pintó al fresco tres murales en una sala de la New School for Social Research en Nueva York. En Table of Universal Broderhood pintó a un afroamericano presidiendo una reunión, y en Struggle in the Occident se veía a Lenin presenciando un desfile, estos dos elementos hicieron que se suspendiera la contribución de los más ricos patrocinadores a la institución y la consiguiente polémica.

Diego Rivera montó una retrospectiva de su obra en el Museum of Modern Art (el MoMA) de Nueva York en 1931, que lo llevó un año más tarde a decorar el Instituto de Artes con sus Murales de la Industria de Detroit, financiado por los Ford. Pero fue Abby, la esposa del magnate John Rockefeller, vinculada con los círculos y el mercado del arte, la misma que conectó al escultor Lee Lawrie para la sobresaliente entrada de estilo art decó del edificio GE del Rockefeller Center, la que también incitó al artista mexicano para que decorara un muro de este gran proyecto inmobiliario, el cual gentrificaba aún más la ya de por sí cara Ciudad de los Rascacielos: «un centro comercial compatible con los altos ingresos que deberían generarse [para superar la Depresión]».

            Matisse y Picasso habían declinado la invitación, pero Rivera la aceptó y pronto montó sus andamios para pintar Man at the Crossroads. Rivera era comunista de hueso colorado, había visitado la URSS y se disponía a traer el Kremlin a Nueva York, colocar una Plaza Roja en el Hudson, contradiciendo la pulcritud del principal arquitecto del Rockefeller Center, Raymond Hood, quien prefería los colores fríos y sobrios, el mexicano le imprimió una paleta de colores al fresco más viva a las paredes interiores. Era la primera vez que convergía la iconografía del realismo socialista (llevar el arte a los espacios públicos para las masas, educar al proletariado) que promovía la URSS y el realismo capitalista de los EUA (darle trabajo a los desempleados construyendo los grandes edificios para los ricos), porque el crash del 29 obligó a los gobiernos a tomar las riendas económicas de sus respectivos países. La famosa fotografía Almuerzo sobre un rascacielos de 1932, captó a los albañiles encargados de levantar el Rockefeller Center, recordemos que Rivera se consideraba a sí mismo como un proletario de la brocha.

            Cuando se aproximaba la inauguración de su mural para el 1 de mayo de 1933, Día del Trabajo, Rivera destapó el rostro de Lenin, el líder principal de la Revolución Rusa, causando la indignación de muchos opositores al socialismo. Nelson Rockefeller, el heredero del magnate, le pidió que dibujara otro personaje, a lo que Rivera se negó rotundamente. Se anticipaba ya la Guerra Fría. Dos semanas después se le pidió al pintor y a sus ayudantes que bajaran de los andamios, se le dio un cheque al instante y se acordonó el lugar. Afuera del edificio Rockefeller la policía reprimía crudamente una manifestación de obreros y ciudadanos a favor del artista. Seis meses después se destruyó el mural, el capitalismo se daba el lujo de tirar a la basura una obra de arte, pero el Estado pos-revolucionario mexicano patrocinó al muralista un año más tarde para que lo reprodujera en el Palacio de Bellas Artes, ahora bajo el nombre de El hombre controlador del universo.

            En 1930, Siqueiros fue invitado a dar clases de muralismo en la Chouinard School of Art de Los Ángeles, y como corolario había que pintar, indiscutiblemente, un mural. El muro elegido se encontraba al exterior, lo que dificultaba la demostración práctica de la clase teórica de pintura al fresco (fresco painting). La lluvia y el tremendo Sol que pega en California darían al traste con el material que debía amalgamar el muro (cal y arena) así como la pintura que debía imprimirse, la humedad es fundamental para realizar el fresco. Siqueiros llegó decepcionado con sus alumnos: «¡el fresco ha muerto!», gritó. Se rompía la cabeza para darle solución al problema. Consultó al arquitecto Richard Neutra, quien le recomendó preparar el muro con una mezcla de cemento blanco, pero el rápido secado de este material también desmerecerían la pintura al fresco. El eureka de Siqueiros fue recurrir a la pistola de aire y a la resina sintética, ambas industriales, para pintar en esas condiciones.

            Ya para 1935, cuando Siqueiros impartió el Taller Experimental en Nueva York, del que Jackson Pollock fue alumno, expresó con más claridad el uso de estos materiales para hacer arte: «así como el óleo transformó el sentido plástico desde el Renacimiento hasta llegar a los trucos de los impresionistas», con la pistola de aire, el aerógrafo y el lineógrafo, empleados para pintar automóviles y demás productos en serie, se abrían «nuevas posibilidades estéticas». Con las pinturas industriales, lacas y resinas, se aprovechaba el secado rápido y la resistencia a la intemperie. Del uso de la pistola de aire a las latas de aerosol sólo había un paso, Siqueiros vendría a ser precursor del graffiti. No es casualidad que las primeras pintas, firmas, bombas y rayones en paredes, calles y vagones del subway, se dieran en Nueva York, de la mano del incipiente surgimiento del hip hop, manifestación contracultural de las calles.

            Siqueiros quiso conocer las posibilidades de las pinturas industriales y consultó con el químico de la fábrica Nitro, Valspar Valentine. Aún más, se presentó ante el gerente de la Dupont, el fabricante industrial más grande de pinturas en ese momento, para que le patrocinara toda la pintura que planeaba usar en sus próximas obras. Muchos artistas se oponían al uso de estas pinturas industriales, consideraban que rebajaban la labor artesanal del “arte”, herramientas metálicas e industriales que no tenían nada que ver con lo artesanal del pincel y la paleta de óleo o acrílico. Diego Rivera lo acusó de venderse a la capitalista Dupont, cuando ciertamente el gerente se negó a regalarle pintura, le dijo que no necesitaba que artistas de todo el mundo usaran su producto, le bastaba con todos los automóviles, refrigeradores y demás objetos que coloreaban. Pero no se imaginó las ventas que hoy significan para Comex (y otros productores de latas) de pinturas en aerosol empleadas para graffitear las paredes de todas las ciudades del mundo. El maestro recurrió después al Instituto Politécnico en México para proveerse de pinturas industriales.

            Lo cierto es que también Siqueiros era comunista, pero de corte estalinista, mientras Rivera era de corte trotskista y Orozco un ateo malhumorado. La acaudalada coleccionadora de arte y paranoica gringa de Santa Fe, Nuevo México, Alicia Mayer, corrió el rumor en el mercado del arte de que las obras que Siqueiros vendía a los ricos cambiaban de color, hasta desaparecer definitivamente, pues al ser comunista, de esta manera se vengaba de la «cochina burguesía». Brincos dieran muchos opositores de las pintas en las paredes para que desaparecieran de las calles, el street art llegó para quedarse y el muralismo mexicano tiene mucha culpa por ello. Las frases y cosas pintadas en los muros incomodan a mucha gente (sobre todo a las clases altas y/o conservadoras), al punto de hacer borrar o destruir esas pintas, esos murales, como hizo Rockefeller con Rivera. Después surgiría la generación de artistas de la Ruptura, propiamente hacia 1950, que se contrapondría a la herencia de estos tres grandes del muralismo, por considerarlos demasiado nacionalistas y, por ende, oficialistas, pero sus conquistas en los muros del vecino país del Norte dejaron huella.

Fuentes:

José Clemente Orozco, Autobiografía. México, Joaquín Mortiz/Planeta, 2002.

Rem Koolhass, Delirio de Nueva York. Un manifiesto retroactivo para Manhattan. Tr. Jorge Sainz. Barcelona, Gustavo Gili, 2004.

Alejandro López, “La historia del mural de Diego Rivera en el Rockefeller Center que fue destruido”, en Architectural Digest Magazine. México, 04/06/2020. Página de internet.

David Alfaro Siqueiros, Me llamaban el Coronelazo (memorias). Ed. Julio Scherer. México, Grijalbo, 1977.

Historia 4 El imperio británico

Durante gran parte del siglo XVII lo que hoy es Reino Unido de Gran Bretaña (integrado por cuatro países: Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales) sufrió una serie de problemas internos: rebeliones y revoluciones, que impidieron o retrasaron la expansión colonial y la actividad comercial como lo hacían otros países de Europa, como fue el caso de Portugal, España y Países Bajos.

Reino Unido en inglés United Kingdom (UK)

Poco a poco la actividad comercial inglesa empezó a rivalizar con la de países europeos como España y Francia. Los piratas ingleses como Morgan, Hawkings, Raleigh y Francis Drake robaron cargamentos españoles principalmente, aunque también portugueses y neerlandeses. Su rivalidad comercial con los Países Bajos, llevó a Gran Bretaña a una serie de guerras por mar a finales del siglo XVII, conocidas como guerras anglo-holandesas. El fin de estas guerras favoreció el triunfo de Inglaterra en el mar y le quitó algunas posesiones neerlandesas en el mundo. Por ejemplo, en 1664 los ingleses les arrebataron el puerto de Nueva Ámsterdam en Norteamérica, que cambió de nombre y a partir de ese momento se llamó Nueva York. Les quitaron puestos de avanzada en las costas de África, como en la Colonia del Cabo (los neerlandeses tuvieron que internarse y huir más al Norte, en el actual Sudáfrica). En la India los británicos arrebataron posesiones a portugueses y neerlandeses.

Colonos ingleses tratando con indígenas norteamericanos

Debido a las luchas internas religiosas que se vivieron en Reino Unido, como el caso del rey Jacobo que por ser católico fue expulsado y en su lugar colocado Guillermo de Orange, de origen neerlandés y protestante, muchos seguidores de iglesias protestantes salieron del Viejo Mundo a instalarse y colonizar el Nuevo Mundo, ya fuera arrebatando tierras a los indígenas o comprándoselas, como en el caso de los pilgrims (peregrinos) que viajaron en el barco Mayflower en 1620 con intención de llegar a la colonia de Jamestown en Virginia, pero que fueron desviados más al norte y se instalaron en el actual Massachusetts. En los primeros años pasaron por duras penurias y en una fecha de escasa comida fueron ayudados por los indígenas de los alrededores, que les llevaron alimentos para celebrar el Día de Acción de Gracias. Estas migraciones y después los proyectos gubernamentales para enviar colonos y comprar o arrebatar tierras a los indígenas dieron origen a las 13 colonias inglesas en América, donde se sembraba tabaco, algodón y azúcar principalmente y se comercializaban pieles y madera.

13 colonias inglesas de América

El Reino Unido no sólo incursionó en Norteamérica, también lo hizo en el Mar Caribe, por ejemplo arrebatando a los españoles la isla de Jamaica para sembrar caña de azúcar, e incursionó en el virreinato de la Nueva España en las tierras costeras al norte de Honduras, en lo que actualmente es Belice, para explotación de madera, cacao y otros productos tropicales. Los británicos se apropiaron de algunas islas pequeñas de las Antillas y de la Guyana inglesa, donde también se dedicaron a la producción azucarera. Para ello, los británicos emplearon mano de obra esclava que traían de África hacia América y que trasladaban en barcos (que todavía eran de madera) para América. Desde estas islas se dedicaron también a la piratería, para robar a los barcos españoles que llevaban cargamentos con riquezas.

Posesiones coloniales europeas en el Caribe

El tráfico de esclavos africanos (la trata de personas) primero fue implementado por los portugueses para usarlos como servicio doméstico (sirvientes) y mano de obra para las plantaciones de caña de azúcar y trabajos duros. Después vendrían los neerlandeses, franceses e ingleses, que se dedicarían a la trata de personas en África con el fin de esclavizarlas y ponerlas a trabajar en sus colonias y posesiones americanas. Esto llevó a los ingleses a ocupar partes del África occidental, como Gambia y el Golfo de Biafra, donde arrebataron a los neerlandeses algunos puntos estratégicos en las costas, como Costa de Oro y la Costa de los Esclavos, actualmente Nigeria (nombre que proviene de niger, negro en inglés). No sólo en esa región, también penetraron en el extremo sur del continente, en la Colonia del Cabo, a los neerlandeses de esta región se les llamaba bóers y establecerán un estado independiente llamado Orange, con el que Inglaterra se enfrentará poco antes de la Primera Guerra Mundial. Los ingleses establecieron contacto con la costa oriental africana en Zanzíbar y también fueron penetrando poco a poco en las costas de la actual Kenia, donde después sembraron algodón.

Comercio triangular de esclavos africanos por parte de los europeos

Muchas veces olvidamos que toda esa riqueza que lograron países como Portugal, Francia y Reino Unido, entre otros, se debe al trabajo esclavo y al sufrimiento de millones de africanos. En las costas de África los europeos se ponían en contacto con los caciques africanos, quienes vendían los esclavos, en otros casos los europeos hacían incursiones al interior del continente para robarse personas de las aldeas. Los esclavos eran transportados atados hasta los barcos en las costas, donde tenían que esperar hasta ser almacenados y llenados los barcos negreros. Después sobrevivir al traslado de 3 a 6 meses, dependiendo de las tormentas, para cruzar el océano Atlántico, amontonados, en pésimas condiciones de salubridad y si había que perder peso en las embarcaciones se tiraba «mercancía» por la borda. Llegando a los puertos americanos las familias eran separadas (si es que llegaban completas), los padres y madres jamás volvían a ver a sus hijos, y eran vendidos en subastas como animales. Las mujeres entre los 14 y 20 años de edad eran las más valoradas porque podían embarazarse y reproducir más esclavos. Destinados a trabajos duros y forzados, maltratados y sometidos para trabajar hasta morir.

El banco central del Reino Unido de Gran Bretaña llamado el Banco de Inglaterra se fundó en 1694 como consecuencia de las guerras que mantenía contra Francia, pero logró un gran enriquecimiento a partir de la venta de seguros a los traficantes de esclavos. Como se trataba de asegurar la «mercancía» en los difíciles traslados por mar entre el continente africano y el americano, se recurría al aseguramiento para costear las pérdidas. Se dio el caso de un negrero que tiraba por la borda a propósito a los esclavos de sus barcos para cobrar el deducible del seguro, y así obtener ganancias. Debido a esto y también a los testimonios de esclavos que llegaron a educarse y aprendieron a leer y escribir con mucho esfuerzo, que escribieron sus testimonios, empezó a surgir un movimiento abolicionista, en contra de la esclavitud, en Reino Unido hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, vinculado con el inicio del trabajo asalariado producto de la Revolución Industrial en contra del trabajo esclavo que era casi gratuito y significaba una competencia para los industriales.

Los ingleses fundaron varias empresas comerciales y mercantiles (bajo el modelo de la ética protestante) imitando el modelo financiero de los Países Bajos, para sacar beneficios de sus actividades coloniales. Una de ellas fue la Real Compañía Británica de las Indias Orientales, que se dedicó al comercio y colonización de la India, donde expulsaron a portugueses y neerlandeses. También buscaron penetrar en las riquezas que los neerlandeses extraían de las Islas de las Especies (actual Indonesia), estableciendo puntos de comercio en el actual Malasia. Asimismo llegaron a explorar y colonizar Australia y arrebatarles a los neerlandeses Nueva Zelanda en el extremo sur del Pacífico.

Posesiones británicas a finales del siglo XVIII

Sus flotas y barcos comerciales iban acompañados de barcos de guerra o bien iban equipados con armamento para obligar a los países a comerciar con ellos o defenderse de la competencia de otros países europeos, como España, Portugal, Países Bajos o Francia básicamente. Para mediados del siglo XVIII los ingleses arrebataron las tierras que los franceses poseían en el actual Canadá en la Guerra de los Siete Años, por medio de la firma de paz que ponía fin a varios años de guerra, ampliando sus posesiones coloniales en Norteamérica. Si las 13 colonias inglesas de América pelearon por su independencia a partir de 1774 y Reino Unido perdió este importante mercado colonial, lo recuperó conquistando el resto de la India e instaurando allí un gobierno colonial en 1773, de donde extraerá mano de obra, recursos y especias baratos, por eso se le conoció a la India como la «joya de la corona británica».

Fuentes:

Isaac Asimov. La formación de América del Norte. Madrid, Alianza editorial, 1983.

Pierre Bertaux. África. Desde la prehistoria hasta los estados actuales. México, Siglo XXI editores, 2013.

Simon Schama. Auge y caída del Imperio Británico. Barcelona, Editorial Crítica, 2004.

William Speck. Historia de Gran Bretaña. Cambridge, Cambridge University Press, 1996.

Cultura 12 Movimiento de liberación negro 2/2

Los Estados Unidos blancos racistas habían peleado hipócritamente contra los nazis. Al terminar la Segunda Guerra Mundial tenían un enorme compromiso social en el mundo y con su país, pues habían firmado con los aliados la Carta del Atlántico en la que se comprometían a defender los derechos humanos de todas las personas. Se estaba en contra del racismo y la discriminación que los nazis habían aplicado no sólo a judíos, sino también a afrodescendientes, gitanos, homosexuales y opositores políticos. Pero al interior del país el poder de los blancos privilegiados seguía imperando por encima de una marginada comunidad negra. La lucha del movimiento de liberación negro procedía desde los tiempos de la esclavitud y ahora en tiempos de la Guerra Fría iniciada propiamente en la década de 1950 se encrudecería.

            Es conocido el acto de la obrera Rosa Parks que de regreso a casa, después de una dura jornada laboral, decidió sentarse en los asientos reservados para los blancos en el camión, esto sucedió en Montgomery en 1955, fue obligada a bajarse del camión y detenida. Pero muchos afroamericanos respondieron dejando de usar el transporte, yendo a sus trabajos caminando o en bicicleta. El acto fue reproducido por muchas personas en varias partes del país, especialmente para confrontar las políticas segregacionistas de los estados del Sur. Los freedom riders eran personas, especialmente jóvenes estudiantes, tanto negros como blancos que tomaban camiones en el Norte para viajar al Sur sin acatar esta separación en los asientos. En muchas localidades fueron recibidos a pedradas, bajados del camión o golpeados por turbas de racistas. Esta segregación era común también en Sudáfrica, donde los descendientes de holandeses (los llamados bóers) y de ingleses blancos aplicaban el apartheid, destinando parques, baños públicos, albercas y demás espacios para negros y otros para blancos.

Rosa Parks

            Uno de estos primeros desobedientes era Stokely Carmichael, estudiante nacido en una isla del Caribe pero que residía en los Estados Unidos de América (EUA), fundó junto con otros compañeros el Comité Coordinador de Estudiantes No Violentos, bajo la idea de que el racismo se podía combatir desde una postura pacífica. La comunidad negra empezó a organizarse, protestar y exigir el respeto de sus derechos a través de marchas en varias ciudades, lo que recibían a cambio eran chorros de agua, mordidas de perros policía y macanazos por parte del gobierno represor. Iban a parar a la cárcel, una vez que salían y volvían a protestar por los malos tratos y abusos, recibían otra vez chorros de agua y golpes. En prisión muchos afroamericanos empezaron a convertirse al islam, bajo la idea de que esta religión era la que profesaban en su originaria África, a pesar de ser llevada ahí por bereberes y comerciantes musulmanes hacia el siglo X desde la península arábiga. Razón por la que el boxeador Cassius Clay cambió su nombre al de Mohamed Ali.

Stokely Carmichael

            La Nación del Islam dirigida por Elijah Muhamad tenía ya varios adeptos para los años 60. Uno de ellos era Malcolm X, uno de los activistas más destacado del movimiento, quien se había convertido a dicha religión mientras purgaba su condena en una prisión de la costa Este. Las autoridades blancas veían con malos ojos esta proliferación de afroamericanos musulmanes y se les prohibió practicar a diferencia de judíos, católicos o protestantes presos. Si el islam no era aceptado, mucho menos el vudú o las religiones afromestizas traídas por migrantes haitianos o cubanos, debidamente satanizadas en un país mayoritariamente cristiano. En este entorno sonaban mejor las palabras de pastores como Martin Luther King (porque debemos recordar que también había iglesias cristianas para blancos e iglesias para negros) quien propugnaba por dar la otra mejilla, apelaba al amor al prójimo (blanco) y apoyaba la integración con los blancos, como más o menos resumió en su famoso discurso de “tengo un sueño” en la multitudinaria Marcha de Washington de 1963. Pocos días después, Malcolm X dio una charla en Detroit, haciendo mención al “poder negro” como respuesta al poder de los blancos por encima de ellos, es así como surgió este concepto.

Malcolm X

            La opinión de Malcolm X cambió cuando viajó a Ghana, país recién independizado, y de su peregrinación a La Meca en 1964. Volvió con la idea de que el islam era la religión que daría solución al problema de la segregación, pues durante sus siete vueltas a la Kaaba se dio cuenta que había personas de todas partes del mundo y de todos los colores. Esto lo enfrentó con miembros de la Nación del Islam que esperaban la llegada de Alá y su consecuente juicio contra los blancos, así que fundó su propia mezquita en Nueva York. Dicha enemistad fue aprovechada por el FBI, que ya tenía años investigando a Malcolm X, al infiltrar a miembros musulmanes para que lo asesinaran en 1965. La operación formaba parte del programa de contrainsurgencia por parte del gobierno de los EUA llamado COINTELPRO, para desmantelar, difamar y criminalizar movimientos de izquierda al interior del país y por supuesto al movimiento negro.

El FBI sabía de la reunión que tuvo Malcolm X con Fidel Castro y Ernesto Che Guevara cuando éste último estuvo en Nueva York con motivo de su discurso en la Asamblea de la ONU, donde denunció las políticas imperialistas de los EUA en el mundo. Ese mismo año de 1964 el Che partiría de incógnito al Congo para pelear por la independencia de ese país. Las lecturas obligadas del movimiento negro eran el manual de guerra de guerrillas del Che, textos de Marx y sobre todo Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, en el cual se justificaba el uso de la violencia en contra del opresor, por haberla empleado éste para esclavizar o someter a los oprimidos. La lucha interna en contra del socialismo era ardua, y de por sí las condiciones laborales de la comunidad negra no era favorables, muchos perdieron sus trabajos bajo la campaña del macartismo que imperaba en la política estadounidense, una cacería de brujas en contra de todo lo que sonara a socialismo o que tuviera contacto con el Partido Comunista norteamericano, en la que se llegaron a quemar libros (como en la Alemania nazi). El concepto del poder negro tenía que llevarse a la práctica tarde que temprano.

            Fue en 1966 en Oakland, California, que unos estudiantes negros se organizaron para formar el Partido Pantera Negra. Sus labores consistían en montar comedores populares, hacer talleres y pláticas, pero especialmente realizaban rondines para vigilar a la policía que cometía abusos en la comunidad negra, lo que hacían armados, bajo una ley que en California lo permitía. La policía puso el grito en el cielo. El poder negro era una realidad y consistía en devolver cada bofetada en la mejilla con otra de igual magnitud, el Comité de Estudiantes No Violentos perdió un poco de sentido y se integró junto con Carmichael al Partido en 1967, en el cual figuraban como presidente Bobby Seale y como secretario de defensa Huey P. Newton, más tarde se integraría Eldrigde Cleaver como secretario de información y Bobby Hutton como tesorero.

Huey P Newton

            El objetivo último era llevar a cabo la revolución social que tanto necesitaba EUA. El programa del Partido que se actualizó en 1969 exigía: libertad para el pueblo negro, empleo, tierra en propiedad, viviendas decentes, educación, exención del servicio militar (en medio de la Guerra de Vietnam esto era un sacrilegio), fin del abuso policíaco, juicios justos, justicia y paz. Pero el gobierno se encargó de desbaratar el movimiento cometiendo allanamientos a las oficinas del Partido y con detenciones arbitrarias, como la que llevó a Huey P. Newton a prisión. Eldrigde Cleaver lo denunció en varios artículos publicados en la revista Ramparts, la misma publicación que en 1967 puso al descubierto la conexión entre la CIA y varias instituciones de cultura en todo el mundo, con la cual se pagaba a intelectuales, escritores, profesores y editores, incluso artistas, para que escribieran en contra del socialismo. Ya sabemos cómo se levantó una juventud más consciente en 1968 en contra de varias injusticias.

Breve historia de EUA en 3 minutos de los creadores de Southpark

            En ese año fue asesinado Martin Luther King, el último de los activistas que soñaba con que los blancos integrarían a los negros de buen agrado. Tres días después la policía de Oakland persiguió al Partido, en un tiroteo asesinaron a Bobby Hutton e hirieron en la pierna a Cleaver, quien fue a prisión. Cuando salió de prisión buscó la candidatura por la gubernatura de California, respaldado por 100 mil firmas, sin embargo, el gobernador del estado, Ronald Reagan no iba a permitir esa participación, y buscó la forma de girar una orden de aprehensión contra Cleaver, que tuvo que fugarse y solicitar asilo en Argelia. El papel de las mujeres fue muy importante, como lo ejemplifica el activismo de Kathleen Neal, secretaria de la oficina del Comité de Estudiantes No Violentos en Nueva York, quien se mudó a San Francisco y se volvió pareja de Cleaver, se unió al Partido y llevó a cabo varias actividades para exigir la libertad de diversos presos políticos y denunciar el programa del FBI para acabar con el movimiento.

Kathleen Neal

            Otra miembro destacada del Partido fue Joanne Deborah Byron, mejor conocida como Assata Shakur, perseguida por la policía bajo la lupa de Edgar Hoover, director del FBI, fue encarcelada en 1973 a raíz de un tiroteo en la autopista de Nueva Jersey, donde murió su compañero y un oficial blanco. Acusada de varios cargos, imputados injustamente, fue torturada en la cárcel, de la que escapó en 1979, para finalmente pedir asilo en Cuba en 1984, lugar donde escribió su biografía. El FBI pide un millón de dólares por ella. Entre su defensa legal se encontraba Angela Davis, importante escritora y activista que fue invitada varias veces a formar parte del Partido pero desistió, por ser de inclinación marxista se afilió al Partido Comunista y sufrió discriminación por declararse abiertamente homosexual.

Angela Davis se ha dedicado a denunciar la parcialidad del sistema penitenciario estadounidense, su fracaso como institución que busca reincorporar a la sociedad a los presos y específicamente como un complejo industrial privatizado al cual van a parar 2 millones de negros y latinos aproximadamente. También denuncia la vieja práctica exclusiva de la comunidad blanca de denunciar al varón negro como violador de mujeres blancas, aprovechado para acusarlo, lincharlo o encarcelarlo. De esta y otras artimañas se ha servido el gobierno de EUA para criminalizar al movimiento negro, tachado de terrorista, asociado a un comunismo ateo que pone en peligro los valores cristianos de su democracia capitalista.

Angela Davis

En 1981 Davis escribió Mujeres, raza y clase, donde pone de manifiesto la opresión que han sufrido las mujeres afroamericanas, por ser negras y proletarias a la vez. Bajo una postura feminista recalca el papel de la mujer en sus intentos por integrar una familia negra en resistencia durante la esclavitud, repasa los efectos perjudiciales de la industrialización en las mujeres (las del Norte explotadas en las fábricas textiles y las esclavas del Sur en las plantaciones de algodón), el papel de las mujeres en la lucha por la abolición de la esclavitud, por el derecho al voto y con el paso de los años al aborto. Rescata la fortaleza y la capacidad de las mujeres cuando cita el discurso que dio Sojouner Truth en una Convención de Mujeres en Ohio en 1851: «He arado, sembrado y cosechado, puedo trabajar tanto como un hombre y también soportar el látigo, he dado a luz a 13 niños y he visto vender a la mayoría de ellos a la esclavitud y grité con mi dolor de madre, ¿acaso no soy una mujer?».

La lucha en contra del racismo y la discriminación han continuado a lo largo de los años a pesar de la guerra que se le ha impuesto al movimiento de liberación negro. Es el caso de los disturbios y la violencia que se manifestó en las calles de los Ángeles en 1992, a consecuencia de la absolución de los policías que le propinaron una golpiza a Rodney King, y que fue video grabada. O las protestas por todo el país en 2020 que se siguieron después del asesinato de George Floyd por parte de un policía blanco, con la que tomó mayor realce el movimiento Black lives matter (las vidas de los negros importan) que se fundó en 2013 cuando fue absuelto el policía que mató a tiros a Trayvon Martin, joven afroamericano de 17 años.

Marcha Black lives matter

Carmichael, el luchador por los derechos civiles de los negros, mencionó alguna vez en los años 60: «no estoy en el movimiento por amor, estoy en el movimiento porque odio, odio el racismo y quiero liquidarlo para que no me liquide a mí». Una característica de la historia de EUA es que las revoluciones sociales son apagadas y siempre se buscan soluciones legales a estos problemas, por medio de leyes o de las instituciones, la cuestión es que se necesitan soluciones tajantes para problemas estructurales, como el del racismo. La salida para muchos de estos problemas internos y evitar así revoluciones es volcarse en guerras con el exterior, como la que enfrentó indirectamente con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, destinando una cantidad enorme del presupuesto a la competencia armamentista en lugar de llevar a cabo programas sociales o mejoras a la educación.

Fuentes:

Floyd Barbour, La revuelta del poder negro. Tr. Montaner. Barcelona, editorial Anagrama, 1969.

Eldrigde Cleaver, Pantera negra después de la prisión. Tr. Fco. González. 3ª ed. México, Siglo XXI, 1972.

Franz Fanon, Los condenados de la tierra. Tr. Campos. 8a reimp. México, FCE 1986.

Josep Fontana, Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945. 13ª ed. Barcelona, Pasado y presente, 2021.

Angela Davis, Mujeres, raza y clase. Tr. Varela. Madrid, editorial Akal, 2005.

Antonio Riserio, A utopia brasileira e os movimentos negros. São Paulo, editora 34, 2007.

Assata Shakur, Una autobiografía. Tr. Odrizola y Valle. Madrid, Capitán Swing, 2013.

Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos. Tr. Strubel. México, Siglo XXI, 1999.

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Arte 8 Dadá y surrealismo

En medio de la irracionalidad de la Primera Guerra Mundial, de la premura por producir más y mejores máquinas para matar, del nacionalismo ciego que obligaba a pelear a soldados pobres contra otros soldados pobres y de la muerte a gran escala en las trincheras, surgió una alusión artística a la sin razón. Un reducido grupo de artistas que residía exiliado en Suiza dio origen a una vanguardia a favor de la paz y opuesta al mundo, la sociedad y el modo de vida que había provocado la guerra: Dadá.

Collage dadá

El nombre de la vanguardia nació cuando Tristan Tzara hojeó al azar un diccionario de francés y encontró la palabra dada (“caballito”, pero con diversos significados en otras lenguas) en un café de Zúrich en 1916. El acto tenía una significación de un sin sentido que marcaría la forma de abordar, hacer y entender el arte para los dadaístas. Dadá se rebelaba contra el academicismo, la civilización europea, el mundo envuelto en la guerra que los rodeaba y contra la razón de manera más radical. Negaba el concepto de arte tradicional, negaba por consecuencia el arte, la belleza, los conceptos y las reglas, incluso se negaba a sí mismo como vanguardia. El punto de encuentro de estos primeros dadaístas sería el cabaret Voltaire, donde se montaron las primeras exposiciones y se declamaban poemas.

A través de la libertad del artista, de su espontaneidad e irracionalidad, Dada buscaba una nueva forma de hacer las cosas. Esto llevó a los dadaístas a enfatizar la actitud con la que se hacía la obra de arte por encima de la obra misma, volcando su atención hacia la acción. Los dadaístas lo hicieron a través de la provocación y el escándalo en contra de los valores de su tiempo, al punto de convertirse para ellos en un modo de vida. Por eso podemos rastrear una genealogía que los vincula por lo menos con el romanticismo, la crítica a la sociedad burguesa de artistas como Van Gogh y Munch, de evadir la civilización de Gauguin e incluso con una postura de negar la sociedad de su tiempo de los expresionistas.

Con el artista dadísta Marcel Duchamp se puede ejemplificar la intención de provocación, de rechazo al arte tradicional, de transformación del concepto de obra de arte y del papel del artista creador cuando expuso un mingitorio, La Fuente (1917) como una pieza en la exposición de artistas independientes en Nueva York y que además firmó con otro nombre, R. Mutt, desvirtuando el significado de la firma de autor. Hoy en día no está puesta en duda la definición artística de esta obra, sino que ya forma parte de la historia del arte.

Duchamp, La Fuente

Lo anterior motivó el origen del ready-made, un objeto que originalmente no es concebido como obra de arte, producido con otro propósito o por otra persona, que puede ser modificado, alterado o simplemente presentado en un contexto artístico, expuesto en una galería o un museo de arte, y puede significar o no un concepto o una crítica.

Surrealismo. El surgimiento del surrealismo estuvo determinado por el desenvolvimiento del dadaísmo, también rechazaba la guerra, al arte como se conocía hasta ese momento, propendía a la provocación y se sentía atraído por la revolución social. El término surrealismo viene del francés y lo mencionó por primera vez el escritor Guillaume Apollinaire en 1917 para hacer alusión a su actividad artística y significa “por encima de la realidad”. Se trataba de darle a un objeto, pieza, obra o acción una representación y reproducción creativa que superara su realidad, y como no hay nada mejor que supere a la realidad en el mundo de las ideas excepto los sueños, muchos artistas surrealistas tomaron como referente el psicoanálisis de Sigmund Freud en lo que concierne al subconsciente y a los sueños; y en cuanto a la transformación social los surrealistas tomaron como referente a Karl Marx.

Diego Rivera, León Trotsky y André Bretón en México

Hacia 1924, André Bretón escribió y publicó el primer Manifiesto Surrealista, al que se adhirieron varios artistas y escritores. El surrealismo es considerado el movimiento vanguardista más representativo y con mayor éxito debido a sus alcances en otros países y ámbitos artísticos. André Bretón visitó México en 1938 y junto con León Trotski y Diego Rivera firmaron el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente, el surrealismo también se manifestó en los cuadros de Leonora Carrington y Remedios Varo.

Remedios Varo, Papilla estelar.

En la pintura de caballete se puede observar su influencia en las representaciones fantásticas de René Magritte, por ejemplo en El castillo en los Pirineos; en los cuadros oníricos (La persistencia de la memoria, 1931) y los objetos de uso cotidiano con diseño de autor (el sofá rojo Labios, 1936) de Salvador Dalí; en los collages y su dimensión publicitaria como puede verse en la obra de Max Ernst; en su traslado a las letras y volcado hacia el “realismo mágico” en Latinoamérica; reflejado en la imagen impresa como el fotoperiodismo de Henri Cartier-Bresson y su inmersión en el cine como sucedió en las cintas de Luis Buñuel, Un perro andaluz (1929) o Los olvidados (1950).

Instalación de Dalí con su sillón Labios.

            La obra surrealista buscó ser algo nuevo, algo moderno, en abierta oposición con la tradición artística del siglo XIX, porque al mismo tiempo recogió varias aspiraciones de las vanguardias antes mencionadas, pero comenzó a declinar con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Arte 7 arte anti-burgués de finales del siglo XIX

El concepto de vanguardia artística surgió en Francia hacia el siglo XIX pero se empleó con más propiedad para designar los movimientos, estilos o corrientes artísticas de gran parte del siglo XX. La noción de vanguardia se asociaba desde el siglo XIX a la idea revolucionaria de transformar la realidad social, que tenía antecedentes por lo menos desde finales del siglo XVIII en la Revolución Francesa. La revolución artística, y por ende la vanguardia, surgió como una expresión de oposición al Antiguo Régimen en el campo de las artes, con elementos como el rechazo a la autoridad de la academia, mayor libertad para crear (experimentación), distanciamiento de las convenciones, del “buen gusto” y como posibilidad de hacer algo nuevo y mejor, en el sentido de acelerar la evolución natural de las cosas, cambiar la forma de ver y hacer arte. Entonces, la vanguardia vino a figurar como sinónimo de revolución en las artes, que se oponía a lo viejo, a lo anticuado y buscaba cambiar la visión, el quehacer y la aproximación al arte.

Eugene Delacroix, La libertad guiando al pueblo, 1830.

El término vanguardia proviene de la analogía que hay con la vanguardia de guerra: aquel cuerpo de soldados que está en el frente de batalla, el batallón que contiene los elementos más avanzados en la lucha contra el enemigo, y en nuestro caso el enemigo vino a ser el arte del buen gusto “burgués” o “aristocrático” desde el Renacimiento hasta el siglo XIX (el arte tradicional). Así, la vanguardia artística buscaba avanzar por delante de las convenciones conservadoras, encontrarse con lo nuevo y alcanzar lo que los elementos anteriores no habían alcanzado, ya sea el futuro, la razón o lo nunca antes visto ni hecho, en una aspiración por alcanzar el progreso en el arte.

 La idea de una vanguardia artística estaba ligada a la aparición de un pequeño grupo de artistas que tenían una visión mejor, más adecuada o diferente del mundo que podía cambiar la forma de verlo, y por ende, de acercarse al arte o acercar la sociedad al arte. Este grupo de artistas seguían un mismo ideal artístico, compartían una forma de crear, de pensar o de apegarse a un texto escrito y dado a conocer públicamente (a partir del siglo XX lo expresaban a través de un Manifiesto), lo cual los convertía en una elite, una minoría, que medianamente se proponía cambiar el mundo (o al menos la visión que se tenía de él) a través del arte. La idea era que en algún momento la nueva propuesta triunfaría y tuviera éxito, se expandiera y alcanzara las masas, se volviera aceptada por la mayoría. Por esto, es muy común asociar la vanguardia artística con la moda del momento o en boga, hasta que aparezca otra y la remplace a la anterior.

A su vez, la idea del progreso está determinada por su raíz etimológica que significa «dar un paso adelante». De modo que el progreso en el campo de las artes estaba vinculado al surgimiento de nuevas vanguardias artísticas, cada una en un estado más avanzado en la forma de ver y hacer arte. A la primera mitad el siglo XX, cada nueva vanguardia asumía una postura que, por ser innovadora, se consideraba más revolucionaria que la precedente y con mayor prioridad para imponerse o promoverse. Se llegó a suponer que el progreso artístico consistía en ir revolucionando el arte a partir del surgimiento de nuevas vanguardias y, siguiendo esta lógica, cada nueva vanguardia significaba una mejoría y un avance en el mundo del arte, esto dio pauta a imaginar un mejor futuro en el devenir de la historia del arte.

José María Velasco, Cañada de Metlac, México, 1881.

Lo que hoy en día conocemos en historia del arte como vanguardias artísticas está asociado a las expresiones artísticas que se manifestaron en la primera mitad del siglo XX. Pero si bien a finales del sigo XIX habían surgido expresiones pictóricas, y decimos pictóricas porque la pintura de caballetes tuvo un papel y una repercusión más contundente entre los críticos de arte y sus creadores (es decir, los artistas), aunque no por ello se descuidaran otras categorías artísticas como la escultura. Hubo una explosión de variedad de expresiones pictóricas como estilos tenía cada pintor, que especialmente procuraban radicar en París, la ciudad europea que mejor respondía a las demandas del mercado del arte y de la vida bohemia de los artistas.

Pero importante influencia tuvieron las ideas socialistas en el campo de las artes desde mediados de siglo XIX, a partir del momento en que una revolución social o socialista representó una evolución acelerada en el devenir de la sociedad y de la historia mundial, se asoció con la idea de vanguardia que venimos describiendo. Al movimiento del romanticismo le siguió la revolución social, porque el interés por la realidad y la problemática social, la vida del pueblo, la preeminencia de los sentimientos, la fraternidad y la igualdad entre clases sociales empezaron a invadir la producción de un grupo reducido de artistas, esta vez en abierta oposición y confrontación con el estilo de vida de las clases altas. Asimismo vino el abaratamiento y la reproductibilidad de las fotografías, la litografía como medio visual par darle a la publicidad mayor riqueza cromática y facilidad de reproducción (como llegaron a serlo las litografías de Alfons Mucha que publicitaban las obras de teatro de Sarah Bernhardt) y, más tarde, las salas de cine populares, una verdadera revolución en el alcance de las artes para las masas.

Cartel de Mucha sobre la actriz Sarah Bernhardt

Empezará a surgir entonces el concepto de “arte moderno”, que tenía antecedentes desde el Renacimiento, pero esta vez en oposición a los valores del Antiguo Régimen, al estilo de vida aristocrático de la sociedad del siglo XIX y al modo de producción y de consumo de arte burgués (por no decir, capitalista). Dentro de este arte moderno que iba tomando forma surgieron pintores que más tarde fueron considerados precursores de las vanguardias artísticas del siglo XX y por eso la importancia de reconocerles estas bases.

Gustave Courbet se empeñó en retratar la realidad y la diferenciación de las clases sociales, como en su cuadro El taller del pintor (1855).

Vincent Van Gogh comulgaba con el socialismo y prefería dibujar campesinos y escenas campestres en lugar de ricos. Cuando un amigo de su hermano fue a visitarlo a la villa alejada donde vivía, dijo que Vincent se la pasó hablando de socialismo toda la noche.

Vincent Van Gogh, Campesinos comiendo patatas, 1885.

James Ensor realizaba pinturas que criticaban abiertamente al cristianismo y a la sociedad burguesa, y estos dos últimos pintores rechazaban el impresionismo por considerar que estaba al servicio y adulación de las clases altas.

James Ensor, La entrada de Cristo a Bruselas, 1888. Hasta arriba puede leerse una manta que dice «Viva la Social».

Edward Munch declaró que su cuadro El grito (1893) representaba el grito desesperado de la naturaleza, pensando en el avasallante desarrollo de la industria y el ferrocarril a través de los campos y bosques.

Munch, El grito.

Paul Gauguin encontró en su viaje a una isla del Pacífico la inspiración para pintar formas de vida alejadas de la civilización europea de finales del siglo XIX, como se ve en sus pinturas de Mujeres tahitianas (c. 1891), una forma de rechazar la vida europea que predominaba en aquellos años: la evasión.

Gauguin, Dos mujeres tahitianas, c. 1899.

Y Paul Cézanne poco a poco fue dejando su estilo impresionista para concentrarse en una visión más geométrica de los objetos, representaciones que obedecieran a la percepción de los objetos por parte de quien los miraba y plasmaba en un plano.

Cezanne, Naturaleza muerta, finales de siglo XIX.

Podríamos decir que los artistas anteriores son representantes del rechazo a una forma de crear, producir, captar e incluso vender arte (Van Gogh difícilmente vendió un par de sus obras en vida), de ver el mundo a través de arte. Básicamente estos pintores dejarán huella en las generaciones posteriores, las cuales moldearan en la primera mitad del siglo XX lo que llamamos propiamente vanguardias artísticas.

Historia 10 Crisis Económica Mundial

El surgimiento de los bancos modernos proviene de las ciudades italianas del Renacimiento, que a su vez copiaron el préstamo a crédito de los comerciantes musulmanes. Básicamente, los primeros banqueros empezaron guardando dinero, prestándolo y cambiando monedas, porque en aquella época existían diferentes tipos de monedas en Italia. Los bancos ofrecían dinero generalmente a los comerciantes italianos que traían mercancías y materias primas de Medio Oriente para introducirlas al resto de Europa, el padre de Marco Polo es un ejemplo de ello. En los casos en que el trueque no era empleado, los metales preciosos (como el oro y la plata) se convirtieron en el objeto de transacción exclusivo para los intercambios comerciales a nivel internacional, debido a su durabilidad y por ser aceptados en todas las localidades, independientemente de la religión o de la lengua de los mercaderes.

Quentin Massys, El cambista y su esposa, 1514.

El vínculo entre el gobierno y los bancos data también de estos siglos XIV y XV. Las ciudades italianas renacentistas se hacían la guerra unas a otras y recurrían a los bancos y a los comerciantes para obtener préstamos y dinero para pagar los gastos de guerra. Por consiguiente y desde entonces, las guerras acarrean déficits (gastar más de lo que se obtiene) en las políticas fiscales (movimientos de capital entre lo que ingresa a las arcas del gobierno y lo que sale de ellas), y el anhelo de ganar la guerra era obtener el premio del botín que compensara los gastos, pero muchas veces ambos contrincantes estaban tan gastados que dicho botín no servía de mucho. Los bancos cobraban un dinero extra por prestar dinero (interés) y ante la falta de pago por parte del gobierno (liquidez), los gobiernos de las ciudades italianas crearon los bonos, que obligaba a sus ciudadanos a invertir en la deuda del gobierno, y así obtener capital y vincular a la gente con la causa del gobierno, y a su vez el gobierno se veía obligado a pagarlos en un lapso de tiempo con intereses incluidos.

Ya desde la época del Renacimiento, el oro y la plata se empleaban para acuñar moneda y como sinónimo de riqueza. Las ciudades italianas enviaban agentes bancarios para adquirir oro en Timboktú, la capital del reino de Mali en África occidental. El florín, la moneda acuñada por la familia Médici de Florencia, fue por muchos años una divisa muy valorada en el intercambio comercial de Europa. Además de los factores religiosos y comerciales, Portugal y España emprendieron su expansión colonial de ultramar para encontrar oro o plata. Los barcos portugueses llegaron a lo que se llamó Costa de Oro en África y más tarde llegaron a la India para comerciar especias, los españoles a su vez extrajeron principalmente plata y oro de México y Perú, pero ninguna de las dos monarquías creó bancos centrales que respaldaran esas actividades y tuvieron que recurrir a banqueros privados, italianos o alemanes, como los Fugger. Fueron los holandeses quienes en el siglo XVII se beneficiaron de la expansión de su comercio a costa de estas dos monarquías, haciéndoles la guerra: se independizaron de España y le arrebataron colonias a Portugal. Crearon empresas trasnacionales, que tenía actividades en África, Asia y América, un banco central que proveyó de crédito a sus comerciantes y una Bolsa de Valores en Ámsterdam, desplazando las ya existentes de Génova (Italia) y Leipzig (Alemania).

El puerto de Ámsterdam en 1665.

Los ingleses desplazaron a su vez a los neerlandeses en el comercio internacional. La colonia neerlandesa de América del Norte, Nueva Ámsterdam, fue arrebatada por los ingleses y cambiaron su nombre por Nueva York, que se dedicaba al tráfico de esclavos de África, pieles y madera. El Banco de Inglaterra, creado en 1694, que adquirió riqueza a partir de la venta de seguros para el tráfico de esclavos de África a América, después prestó dinero a los dueños de las primeras fábricas de la Revolución Industrial, a los dueños de las minas de carbón y acero, y a las compañías de transporte de materias primas (ferrocarriles y barcos de vapor), propiciando el crecimiento de las empresas imperialistas y coloniales británicas en los cuatro continentes, pero todo ello se llevó a cabo al amparo de su poderosa flota naval: el libre mercado es de índole violenta. La industria textil inglesa era tan expansiva que Portugal importaba más telas inglesas que todo lo que exportaba a Inglaterra, y este último país se lo cobraba en lingotes de oro, que los portugueses extraían de Brasil.

(Artículo de interés «El Banco de Inglaterra pide disculpas por su papel en la esclavitud»: https://www.religiondigital.org/mundo/Iglesia-Anglicana-Banco-Inglaterra-esclavitud_0_2242275791.html)

Hacia finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX la Francia de Napoleón se enfrentó a Gran Bretaña por el predominio mundial. Como consecuencia de la Revolución Francesa y de las guerras contra sus enemigos, Napoleón creó un banco central la Banque de France o el Banco de Francia, en 1800. Por su parte Gran Bretaña recurrió al apoyo de grandes banqueros, como fue el caso de Nathan Rothschild, quien se adueñó del mercado de bonos de Londres. En esta guerra, los franceses financiaron su economía con el botín de guerra de los países europeos que conquistaban, mientras que los británicos pedían dinero prestado a los bancos y vendían su deuda en forma de bonos. Con las reservas de oro de la casa familiar, Nathan compró los bonos londinenses, con ese oro el duque de Wellington pudo pagar los gastos de guerra y de sus aliados contra Napoleón. Después de este resultado, Nathan vendió los bonos a precios muy altos, consiguiendo una gran fortuna, se trasladó a Nueva York y desde ahí escribía a sus hermanos, quienes se encontraban en las más importantes ciudades europeas para notificarle de las transacciones internacionales más destacadas. Con este triunfo, Gran Bretaña se encumbró como primer potencia mundial, gusto que le duró hasta la Primera Guerra Mundial.

Caricatura del reparto del mundo entre Wellington y Napoleón.

Para financiar las guerras los gobiernos recurrían a la impresión de papel moneda, es decir, a los billetes, pedazo de papel que emite un gobierno a través de su banco central donde se escribe el valor que debe al portador. Como ese valor se respaldaba en la cantidad equivalente de oro y plata que guardaban los bancos centrales, se procuraba resguardar la mayor cantidad posible de esos metales en sus bodegas. Los norteamericanos habían recurrido a la impresión de billetes poco antes de la lucha de Independencia de las 13 Colonias en 1775, el continental; los franceses lo hicieron en la Revolución Francesa, el assignat; y Gran Bretaña en sus guerras contra Napoleón, libra esterlina. Durante éstas, el banco inglés suspendió el pago de su deuda en oro, pero la reanudó en 1821: los billetes se podían cambiar en el banco por monedas de oro en el momento que así lo requiriera el prestamista. El precio de una onza de oro se fijó en poco más de 3 libras esterlinas. Esta acción de fijar el precio de una onza de oro con una cantidad determinada de una moneda se conoce como patrón oro, y funcionó muy bien de 1815 a 1915, porque le sirvió a Gran Bretaña para darle estabilidad a su moneda y al cambio de divisas en sus balances comerciales (equilibrio entre lo que cada país importa de fuera y exporta hacia afuera). Es por eso que las principales monedas involucradas masivamente en el comercio internacional buscaban adherirse al patrón oro.

Pero fijar el valor de las monedas al patrón oro o a algún otro metal no significaba que las crisis económicas no estuvieran presentes. Ya desde el siglo XVIII y a todo lo largo del siglo XIX los economistas percibieron ciclos económicos, es decir, alzas y bajas del comercio mundial que afectaban otros ámbitos como el empleo, la producción industrial o las deudas de los gobiernos. Cuando en 1900 el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA) vinculó definitivamente su moneda, el dólar, al patrón oro, hubo un desajuste en el valor de sus empresas mineras, que funcionaban no sólo en su país sino también en países de América Latina. México fue uno de los países perjudicados por esta acción, debido a que su moneda, el peso, estaba vinculado a la producción de plata, causando una devaluación (cuando una moneda pierde valor frente a otras monedas), uno de los factores económicos que causó la Revolución Mexicana.

Con el tiempo la economía estadounidense se expandió, especialmente con las políticas de proteccionismo, esto es, leyes que imponen aranceles a productos extranjeros para que los suyos no tengan competencia, como en el caso del acero, con la que el magnate de la industria siderúrgica, Andrew Carnegie, adquirió una inmensa fortuna, el libre mercado no era tan libre. Debido al terremoto de San Francisco de 1906, algunas reservas de oro de Nueva York fueron a parar en la reconstrucción de la ciudad, entrando en crisis los principales bancos del Este. El banquero J. P. Morgan obligó a otros banqueros a crear un colchón de 25 millones de dólares para evitar que el sistema se colapsara, esto sentó las bases para la posterior creación del banco central estadounidense, que respaldara a todos los demás bancos en caso de una bancarrota. En una reunión privada entre el presidente Woodrow Wilson y los principales bancos norteamericanos se creó la Reserva Federal en 1913.

Recinto de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

De 1815 a 1915, Londres fue el centro financiero mundial, pero como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, Nueva York ocupó ese lugar, porque se enriqueció vendiendo provisiones y dinero a Gran Bretaña y Francia mientras luchaban en la guerra. Este enfrentamiento bélico significó el mayor déficit para los gobiernos de Europa, que se endeudaron como nunca antes lo habían hecho, tuvieron que recurrir a la suspensión de pagos en oro para sus monedas y a la impresión de billetes para financiar la lucha. Alemania fue el mayor ejemplo de impresión de papel moneda, al punto de tener la mayor inflación (aumento del precio de los bienes y servicios) después de terminada la guerra. Y debido a que los EUA lograron un mayor ingreso (entrada de capital) en su balanza comercial, las reservas de oro de este país aumentaron. Además, EUA creó los Bonos Libertad, para recaudar fondos una vez que entró a la guerra, los ciudadanos los compraron y hasta invirtieron sus ahorros.

Debido a que las potencias europeas no pudieron mantener su poder comercial con gran parte del mundo, EUA se convirtió en el mayor exportador del mundo de mercancías, productos agrícolas y manufacturados, y por consiguiente, sus bancos se dedicaron a prestar a los comerciantes para llevar a cabo este enorme intercambio de mercancías y de transportarlas. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, ninguno de los países involucrados en la contienda pudo mantener la estabilidad de su moneda con respecto al oro, dando al traste con el patrón oro. Los bancos norteamericanos tenían la mayor cantidad de reservas de oro, y les prestaron dinero a Gran Bretaña, Francia, Italia y Bélgica, para salir del déficit de la guerra, pero también para pagar los gastos de las tropas que habían enviado a luchar contra los bolcheviques en Rusia. Para poder hacer frente a las indemnizaciones de guerra, Alemania y Austria recurrieron a los préstamos de bancos norteamericanos. Como Alemania no podía soportar el peso de las indemnizaciones de guerra, Francia ocupó su zona industrial fronteriza, expropió gran parte de su producción ganadera y el sistema ferroviario alemán. Hasta la empresa norteamericana de automóviles Ford aprovechó los bajos costes alemanes para instalar fábricas de autos en ese país.

La euforia norteamericana por la victoria en la Primera Guerra que dio paso a los Locos Años Veinte.

Ante esta situación, en Alemania se intentó detener el flujo de capital norteamericano a su país, lo que hizo colapsar el mercado bursátil. A su vez Gran Bretaña intentó volver al valor de cambio de la libra esterlina con el dólar antes de la guerra, causando un desequilibrio financiero, acciones que tuvieron efecto en la bolsa de Nueva York. Por su parte, la Reserva Federal intentó detener el aumento desmesurado de los préstamos (burbuja crediticia) subiendo las tasas de interés (el porcentaje de interés que se le impone al dinero prestado). Porque los bancos no solo prestaban en el extranjero, también a los ciudadanos norteamericanos para comprar refrigeradores, radios, automóviles y casas. Esta sobreproducción de mercancías inundó el mercado, y cuando los deudores no pudieron pagar, las bodegas se quedaron abarrotadas y los créditos sin pagarse. Uno a uno varios bancos fueron quebrando por falta de pagos hasta que la bancarrota alcanzó a las empresas y sus acciones en la Bolsa de Valores de Wall Street de Nueva York un 29 octubre de 1929, provocando el mayor crack financiero del mundo.

Fila de desempleados en un comedor comunitario en Nueva York, 1930.

La crisis mundial afectó a bancos, instituciones financieras, empresas, industrias, trabajadores y gobiernos. A los años que van entre 1929 a 1933 se les conoció como los años de la Gran Depresión, porque el comercio mundial decayó y la economía de las principales potencias se vino abajo. Para salir del atolladero, los gobiernos recurrieron al control de la economía, ya no se les podía confiar única y exclusivamente a la voluntad de los bancos, las empresas y al libre mercado. En EUA el presidente Franklin Roosevelt puso en marcha su política del New Deal (el nuevo acuerdo), para levantar la economía, compró todas las existencias de oro y plata, las depositó en la Reserva Federal y fijó el precio de la onza de oro a 35 dólares (antes estaba a 20) para lograr estabilizar la moneda y así darle vitalidad al comercio, de igual modo inicio programas sociales que le daban trabajo a la gente.

Charles Ebbets, Almuerzo en la cima de un rascacielos, 1932. Construyendo el Edifico RCA Rockefeller, NY.

En la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) el gobierno de Josif Stalin puso en marcha programas que planificaban la economía por periodos de 5 años, los llamados Planes Quinquenales, que establecían la cantidad y el tamaño de la producción industrial y agrícola-ganadera para evitar que las crisis económicas golpearan al país. En el caso de México, el presidente Lázaro Cárdenas puso en marcha una serie de programas sociales para apoyar a los ciudadanos, como reparto de tierras, expropiación de la industria petrolera y planes de producción, lo que se conoció como Plan Sexenal. En Italia subió al poder el dictador Benito Mussolini y en Alemania Adolfo Hitler, quienes a través de sus gobiernos de inclinación fascista pusieron rígidos controles a la economía. Los años treinta fueron un periodo en que los gobiernos de Occidente hicieron que el Estado interviniera en la economía de sus países para salir de la depresión.

Propaganda soviética en contra de la economía de libre mercado, c. 1935.

Para poder impulsar el comercio de sus respectivos países y por ende de sus economías, varios gobiernos se dedicaron a devaluar sus monedas, la depreciación, con el objetivo de hacer competitivas sus mercancías a la hora de exportarlas, al valer menos sube la demanda de ellas. Esta competencia provocó que el cambio de divisas fuera muy inestable y que las bolsas de valores sufrieran desajustes constantemente. La solución para acabar con éste y otros problemas, fue una serie de reuniones de las principales potencias occidentales en un hotel en la localidad de Bretton Woods en New Hampshire, EUA, en 1944. La reunión también sirvió para establecer el nuevo orden económico internacional que seguiría a la inminente derrota del fascismo. El economista y director del Tesoro de los EUA, Harry D. White, propuso que se estableciera un patrón dólar/oro, con el cual todas las demás economías debían ajustarse, el precio de una onza se fijó en 36 dólares. Se fundaron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), instituciones encargadas de evitar futuras crisis económicas. A esta serie de reuniones entre los principales economistas y ministros de finanzas se le conoció como Acuerdos de Bretton Woods.

Reservas de oro resguardadas en Fort Knox, Kentucky, EUA.

El orden económico internacional basado en el patrón dólar/oro duró hasta 1971, año en que el presidente de EUA, Richard Nixon, se negó a pagar la deuda comercial de su país en oro, porque empezó a importar más de lo exportaba, por ejemplo productos manufacturados del auge industrial japonés. Al abandonar este patrón y liberar el mercado del oro (el oro dejó de respaldar al valor del dólar) las divisas internacionales se ampararon en sus balanzas comerciales, en lo que produce cada país. Por ejemplo, los países productores de petróleo que se asociaron en una organización (la OPEP) se vieron beneficiados por la cantidad de petróleo que vendían y el control que tenían sobre su precio. El modo de respaldar la impresión de billetes fue ahora la cantidad de deuda que cada gobierno tenía, lo que se llamó hacer dinero por decreto, es decir, el gobierno considera un presupuesto para cada año y le indica al banco central cuánto dinero hay que imprimir para enfrentar los gastos, a partir de la recaudación de impuestos y de la producción total del país (el Producto Interno Bruto o PIB). De manera que la deuda se paga con otra deuda, lo que provoca que la deuda crezca infinitamente y nunca se acabe.

Fuentes:

El poder del dinero. Serie documental escrita por Niall Ferguson, dirigida por Adrian Pennink. BBC, 2008 (disponible en youtube).

Eric Hobsbawn. La era de la revolución, 1789-1848. Barcelona, Paidós/Booket, 2015.

____________, Historia del siglo XX, 1914-1991. Barcelona, Crítica, 1995.

Kwasi Kuarteng, El oro y el caos. Madrid, Turner Noema, 2015.

Cultura 3 Vida de perro

Debido a la pandemia de covid-19 nos vimos orillados a dar clases en línea, para evitar el riesgo de contagio. Durante el ciclo anterior en línea encargaba una tarea por semana, pero en este nuevo ciclo no quise poner a trabajar en exceso a los estudiantes (y por supuesto a mí, calificando montañas de tareas), influenciado sobre todo por los libros El derecho a la pereza del yerno incómodo de Marx, Paul Lafargue, El progreso improductivo del prolífico literato mexicano Gabriel Zaid y La abolición del trabajo del activista estadounidense Bob Black (seudónimo).

Creí conveniente introducir mi curso con una alarmante llamada de atención ante los peligros de esta última fase del capitalismo, que nos está llevando a la Sexta Extinción con el cambio climático, la emisión de metano por la industria cárnica, los monocultivos, los plásticos desechables y los combustibles fósiles, siguiendo evidentemente el libro El Capitaloceno, una historia radical del cambio climático del veracruzano Francisco Serratos. Pensé que esto concientizaría a los estudiantes sobre lo perjudicial de nuestras nociones de progreso y desarrollo, acompañadas de unas pequeñas dosis del libro Cenit y ocaso (materiales para una crítica de la ideología del progreso) del activista español Miguel Amorós.

Le daba mayor peso a la argumentación y la reflexión de los estudiantes, pero ellos insistían en enviar tareas y más actividades a mi correo electrónico al punto de saturar mi bandeja de entrada, haciendo más difícil revisar los correos prioritarios del Colegio y de la dirección de la escuela, la parte burocrática del ejercicio docente. Se me ocurrió asustar a los estudiantes con restarles un punto de su calificación final si seguían enviando trabajos y tareas, un intento de persuasión psicológica. Sin embargo, la consecuencia de ello fue que terminaron quejándose con la directora del plantel, la cual me hizo llamar. Les parecía insostenible que en lugar de subir puntos por entregar más trabajos y tareas, por cumplir más, les bajara la calificación, iba contra los parámetros acostumbrados de evaluación. ¿Cómo es posible que a los que más cumplen con labores escolares les vaya mal y los que nada hagan estén bien?

Textos citados

Tenía entonces que argumentar a mi favor empleando sustentos teóricos, porque el camino a seguir por mi razonamiento era el siguiente. Si el filósofo de la universidad de Harvard, John Gray, en su libro El silencio de los animales, sobre el progreso y otros mitos modernos, señala que nuestra idea occidental de progreso proviene del cristianismo y no del posterior desenvolvimiento de la ciencia, y de Max Weber, con su ya clásico La ética protestante y el espíritu del capitalismo, tomé la asociación del protestantismo con el esfuerzo arduo y duro en el trabajo para alcanzar el éxito en la vida, y que el capitalismo hizo suyo con la idea de que el crecimiento económico está bien visto por Dios. Pero con los textos que cito en el primer párrafo sigo la dirección de que el capitalismo nos conduce a la destrucción del planeta: la explotación de los recursos naturales, la extinción de la vida y, en nuestro caso, a la sobre-explotación de nosotros mismos pensando que así alcanzaremos el éxito, un guiño obvio al artículo “Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose” del filósofo sudcoreano Byung-Chul Han.

He ahí los elementos para confrontar las ideas de progreso y desarrollo que terminaron por constituirse con el racionalismo del siglo XVII y que desembocan en el chip que llevamos dentro de nosotros de progresar al infinito (nunca detener el progreso), sin considerar la capacidad de los recursos naturales ni de nuestras fuerzas, porque el Dios cristiano así lo quiso. Gabriel Zaid nos hace ver que los estudios superiores son producto de esta noción de progreso, entonces, si estaba tratando de demostrarles lo nocivo y perjudicial del progreso a los estudiantes, tenía que sancionar a los que trabajan más, con tareas que ni siquiera habíamos pedido. Tenía que desmenuzarles este razonamiento y hacerlo digerible para ellos, para lo cual busqué un término que comprendieran, y usé la palabra ñoñear, que en México se usa para designar al trabajo arduo y excesivo en la escuela. ¿Qué elementos les estaba dando a las nuevas generaciones para enfrentar el mundo de hoy?

Meme de internet con la pintura que representa cuando Alejandro Magno fue a ver a Diógenes

Desde la historia de la cultura occidental siempre miramos de nuevo al mundo griego antiguo, con la esperanza de encontrar en el pasado soluciones a nuevos problemas. Para buscar propuestas recurrí a los filósofos cínicos con el libro La secta del perro del humanista español Carlos García Gual, porque: «para el cínico la civilización no es una tragedia, es un absurdo». Y justo de uno de sus exponentes, Diógenes de Sinope alias El Perro, se decía que «era un pacifista, y como buen observador de la naturaleza no se hacía muchas ilusiones sobre la marcha del progreso…». El nombre de cínicos, con el que se les designaba a estos filósofos, provenía de la palabra griega kynismós y esta a su vez de kyon, que significa can, perro. Y en la Grecia antigua (aún hoy día) decirle perro a alguien era un insulto, porque el perro es un animal impúdico, es decir, desvergonzado, y por eso Diógenes lo adoptó como apodo.

Esta secta de filósofos rechazaba el estado de cosas en el que se encontraba la cultura y la civilización griega de su tiempo, como hoy, llena de máscaras hipócritas, ausencia de libertad de palabra, alabanzas falsas a los tiranos, una represión autoritaria y una democracia en decadencia, la población se dejaba llevar por la alienación, la manipulación y una vida que perseguía el lujo y la obtención fácil de riqueza. Las ciudades griegas habían dejado de ser aquellas comunidades libres y auto-suficientes en donde la libertad les permitía a sus ciudadanos tomar sus propias decisiones. Para enfrentar esta situación, los perros se expresaban a través de gestos y respuestas sarcásticas a cuestiones cotidianas, frases y actitudes jocosas que buscaban provocar la risa o el rechazo. Al igual que los perros, que no tenemos evidencia de que crean en Dios, no se esforzaban por trabajar mucho, porque el trabajo excesivo causa alienación y sumisión, y tarde que temprano nos orilla al deseo de poseer mayores riquezas y lujo, a consumir más, por eso practicaban la austeridad como medio de vida.

Meme que busca representar la continuidad de los principales filósofos griegos…

En este sentido, Francisco Serratos y Miguel Amorós llegan a la misma conclusión por caminos distintos: es urgente buscar modelos «para que todo el mundo viva mejor con menos» y así revertir la huella ecológica de nuestra civilización capitalista sobre el planeta. La postura cínica nos sirve porque se opone a las convenciones de la civilización, al ser éstas aceptadas por costumbre y comodidad, en lugar de ser puestas a debate y cuestionar si realmente nos hacen bien a la humanidad y al planeta (¿nos sirve hacer tantas tareas a lo loco?). El problema es que «el cínico se dirige al individuo consciente y no a la masa», y de ahí que muchos no comprendan los gestos satíricos de desdeñar a quienes trabajan mucho. En El Capitaloceno, Serratos afirma que el sistema no requiere simplemente una arregladita, unas simples reformas institucionales y ecológicas, ante el contexto ambiental de extinción de la vida el cambio debe ser radical. Pero la masa no puede dejar este “estilo de vida imperial” y difícilmente sobreviva si se ve orillada a llevar una vida de perro, como a muchas personas les sucede por las sequías, inundaciones, creciente inflación, bancarrotas económicas (ahora con la pandemia por covid) en las que pierden todo.

Carlos García Gual adelanta el hecho de que «vivimos en una sociedad abierta y permisiva [y por otro lado, tan cerrada y vigilante] que cuenta con todos los medios [instrumentos del poder diría Foucault] para marginar al provocador y ahogar cualquier protesta» en contra de este sistema capitalista, el mismo que amenaza la vida en la Tierra. De momento fue casi imposible convencer a los estudiantes de que realizar monótonamente muchas tareas los llevará al éxito, tampoco de que esta idea (mito) del progreso nos hace bien, mucho menos felices. Obviamente no le dije todo esto a la directora, me reí y le dije que había sido una broma, en realidad era un falso silogismo pero no creo que me entendiera. De todos modos les restaré un punto de calificación a los ñoños y espero que por ello no me despidan del trabajo, me vería orillado a vivir una vida de perro, al fin y al cabo, las clases media y alta de los países de primer mundo dejan mayor huella ecológica y son las responsables de una mayor emisión de contaminantes que un simple vagabundo del tercer mundo.

Meme del vago mexicano Changoleón

La pugna por la UNAM (2018-2021)

La confinación universitaria por la contingencia sanitaria, o sea, la cuarentena obligada para todos los estudiantes por el covid-19 que comenzó en marzo de 2020, fue un salvavidas para la rectoría de la UNAM encabezada por Enrique Graue, en medio de la tempestad de inestabilidad que enfrenta la institución en los últimos años.

Desde su designación en 2015 se creyó que Graue sería un rector de transición, porque no siendo el favorito de Peña Nieto para ese cargo, se hacía respetar supuestamente la autonomía de la institución, es decir, mientras acabara aquél su mandato se vería qué seguiría después para la UNAM. Pero siendo honestos, ocupar la rectoría es como ocupar una subsecretaría de Estado, un trampolín para puestos más altos, como el caso del anterior rector José Narro que saltó a la Secretaría de Salud durante el sexenio de Peña.

En diciembre de ese año el presupuesto para la UNAM propuesto por el ejecutivo y aprobado por los diputados fue el más alto de su historia, ascendía a 39 mil 381 millones 976 mil 365 pesos. En opinión de Diego Badillo, columnista de El Economista, en sus primeros tres años de rectorado, Graue “tejió una relación con el gobierno de extracción priísta”.

Con el triunfo de Andrés Manuel, que dio inicio lo que él denomina la Cuarta Transformación (la 4T), anular los resquicios perjudiciales de los partidos del PRI-PAN-PRD, de acabar con la corrupción y el peculado, aparecían las primeras fricciones entre rectoría y la 4T. La política de austeridad de AMLO, con el tope de salarios para burócratas, se dirigió también a la UNAM y Graue se vio obligado a regresar a la tesorería una parte de su salario de su primer pago de 2019. Otro tema que los enfrentó fue la propuesta de eliminar el examen de admisión a la universidad.

Ahora bien, con la elección de un nuevo rector para 2019, se pensó que ese cargo sería ocupado por una persona acorde a la 4T, como parecía ser el caso de la candidata Angélica Cuéllar, afín a un grupo de Morena. Sin embargo, por diversos factores que no favorecieron a esta directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la Junta de Gobierno se decidió por la reelección de Graue. En opinión de Salvador García Soto, columnista de El Universal, “el ex rector [Narro], tras su efímero intento de buscar la dirigencia nacional del PRI, se refugió en la UNAM para apoyar la reelección de Graue y enfrentar un posible embate de Morena y la Cuarta Transformación […] Graue lo ha permitido y el ex rector sigue controlando los destinos de la institución”. Por su parte, con las consultas a académicos que realizó Zósimo Camacho, de Contralínea, concluyó que con esta reelección la UNAM posponía su renovación: “los grupos que han controlado la universidad desde hace más de 70 años cierran filas ante la avalancha de la Cuarta Transformación”.

De modo que la situación política que vive la UNAM en estos últimos años es la pugna entre la 4T versus Graue y los resquicios priístas al interior de la universidad. Poco después de la reelección del rector, en febrero de 2020, el diputado de Morena, Miguel Ángel Jáuregui, propuso “democratizar las formas de gobierno de la UNAM”, esto es, que la elección del rector y los directores de escuelas, facultades e institutos fuera a través del voto directo y transparente de la misma comunidad universitaria, lo cual trajo el obvio rechazo de Graue.

El descontento al interior de la comunidad universitaria ya se dejaba sentir por otras razones, como el movimiento en contra de los porros. Estalló en el CCH Azcapotzalco en agosto de 2018 y desembocó en la marcha en contra de la violencia en Ciudad Universitaria el 5 de septiembre de ese año. Porque dos días antes un grupo de porros habían agredido a los ceceacheros que se manifestaban frente a Rectoría. Finalmente, Graue se vio orillado a aceptar la renuncia de la directora del CCH Azcapotzalco y el pliego petitorio de sus estudiantes.

Del mismo modo, el movimiento feminista de la universidad exige justicia en los casos de acoso sexual por parte de profesores, estudiantes y funcionarios, en contra de la violencia de género y de la inseguridad al interior de los campus, iniciaron anónimamente con tendederos, con denuncias legales y después pasaron a la toma de planteles. Hacia septiembre de 2019 se intensificaron las protestas que combinaban la conmemoración por los estudiantes de Ayotzinapa, las dos exigencias antes mencionadas y las demandas particulares de cada escuela o facultad, lo que llevó a paro a 24 planteles de la UNAM hacia febrero del siguiente año. A mediados de noviembre de 2019 se hicieron circular panfletos de manera digital que exigían la destitución de Graue como rector de la UNAM.

Dibujo del mural de Siqueiros en el edificio de Rectoría, CU.

Sumado a esto, otro descontento proviene de la comunidad docente, molesta por la precarización y la desigualdad laborales en la universidad que, durante la modalidad de clases en línea, terminó con un paro de actividades por varios días en 15 facultades en marzo de 2021 ante la falta de pago a profesores.

Sabemos que estas dificultades son aprovechadas por grupos de infiltrados (externos e internos) que buscan desestabilizar a la universidad, ya sea a través de la provocación o del uso de la violencia, y tienen larga tradición, desde el movimiento del 68, el Halconazo de 1972, la huelga del CEU de 1986 hasta la huelga en contra de las cuotas de 1999-2000, esto con el objetivo de desvirtuar los movimientos estudiantiles o hacerlos menguar. En el caso de los planteles 5 y 7 de la ENP se registraron destrozos a inicios de 2020 en las instalaciones de ambas direcciones, y en el plantel 5 deterioros en la biblioteca (espacio destinado especialmente a la reunión, estudio y consulta de libros por parte de los estudiantes), asimismo el incendio perpetrado en la dirección del plantel 8 en marzo de ese año, además de registrarse el robo de materiales y otros recursos en diversos planteles.

Con esta escalada de violencia que se venía suscitando, el rector solicitó el apoyo de la policía de la CDMX para resguardar las instalaciones de la prepa 5 el 27 de febrero de 2020, ante las confrontaciones en la puerta de la entrada principal se pidió la evacuación del plantel y, para evitar peores escenarios (muchos estudiantes son menores de edad), el secretario de Seguridad Ciudadana, García Harfuch, ordenó la retirada del personal policíaco. Información de la redacción de Animal Político de ese mismo día.

Dibujo del escudo de la UNAM.

Con el inicio de otro ciclo más de clases vía internet, estudiantes de prepa 5 organizaron un paro virtual de actividades para el 17 de septiembre de 2021. Entre las diversas exigencias del pliego petitorio la más destacada es la que exige la destitución de la directora del plantel así como de todo su equipo de trabajo, y para la designación de los nuevos funcionarios se piden formas democráticas para su elección. Esta propuesta surge de una prepa que podría extenderse a facultades, escuelas o institutos y tal vez se quiere que llegue a rectoría, porque la universidad siempre ha sido un reflejo de la sociedad y un termómetro de la situación política que vive el país. Con la vuelta a clases presenciales que se prevé sea de manera escalonada y en los primeros meses del 2022, esta pugna por la UNAM no parece que vaya a cesar.

Es claro que la universidad requiere de una renovación y de una transformación, pero ello no puede venir desde arriba e imponerse hacia abajo, de ningún partido político, gobierno ni exclusivamente de unos 15 altos notables, tampoco puede salir de un grupo minoritario de choque que busca la inestabilidad y la confrontación al interior de la universidad, es un proceso y una labor que debe ser obra de toda la comunidad universitaria, que incluya a la gran mayoría de sus miembros y que parta de abajo hacia arriba.