Historia 3 Auge Económico de los Países Bajos Siglo XVII

Cuando el pirata francés Jean Fleury (Juan Florín) se robó el tesoro que Hernán Cortés estaba enviando a España desde América durante la Conquista de México en 1522, y lo llevó a los puertos del norte de Francia y de la provincia de Holanda, Europa descubrió las riquezas del Nuevo Mundo, entonces se apresuraron a llevar a cabo exploraciones en las nuevas tierras.

A finales del siglo XVI los Países Bajos (que a veces llamamos Holanda, aunque Holanda es la provincia más grande y próspera de este país, su nombre correcto es Países Bajos) luchaban por su independencia contra España, porque durante algunos años fueron colonia de este último país debido a las herencias reales de las casas dinásticas, en este caso de Carlos I de España y V de Alemania. Algunas razones por las cuales deseaban independizarse fueron: 1. Económicas, porque deseaban comerciar con los países y comerciantes que ellos desearan y España no se los permitía, buscaban la libertad de comercio. 2. Políticas, odiaban al rey de España, Felipe II, que fue el sucesor de Carlos, porque les enviaba ejércitos españoles para someterlos y, además, los Países Bajos querían autogobernarse, en contra de la monarquía española propusieron una república, es decir buscaban libertad de gobierno. Y 3. Religiosas, pues los neerlandeses (gentilicio de los habitantes de los Países Bajos) habían adoptado la Reforma Protestante, lo que los convertía en cristianos protestantes, a su vez, como eran colonia de España, que era católica, no le permitía esa desviación de dogma religioso, por eso buscaban la libertad de culto.

En 1517, el sacerdote alemán Martín Lutero propuso una serie de reformas a la Iglesia, pero como desde Roma recibió oposición, tuvo que hacerlo en forma de protesta, por eso se le conoció como la reforma protestante. Iba en contra de la corrupción y actitudes que consideraba malas de la Iglesia que se imponía desde Roma a gran parte de Europa. La Reforma Protestante fue bien recibida por familias reales en Alemania y se fue extendiendo a países del norte de Europa, donde los Países Bajos la adoptaron. En cambio, países del Sur de Europa como Italia, Francia, España y Portugal siguieron fieles al Papa en Roma y lanzaron la Contrarreforma, para atacar a los protestantes y conservar el catolicismo. En los países del norte de Europa empezó a desarrollarse lo que podríamos llamar una ética protestante que se basaba en el trabajo arduo y duro, ahorrar dinero e invertirlo y explotar al máximo la naturaleza para sacar el máximo provecho. Esta ética protestante fue puesta en práctica por gran parte de los neerlandeses (habitantes de los Países Bajos) y sobre todo por sus economistas y comerciantes, es la ética que algunos autores consideran como la fuerza que creó el espíritu capitalista de empresa.

El despunte económico neerlandés se debió a un sistema financiero bien establecido que se apoyó en la fundación de un banco central, llamado el Banco de Ámsterdam (la ciudad más grande y próspera) en el año de 1609. Esta institución financiera estaba vinculada al gobierno, al que le prestaba dinero, y a los comerciantes. También guardaba los depósitos de dinero y emitía monedas o billetes, y finalmente prestaba dinero a las Compañías de comerciantes para que pudieran hacer sus negocios y traer mercancías y materias primas de los otros continentes.

La otra institución financiera que promovió el auge económico de los Países Bajos en el siglo XVII fue la Bolsa de Valores de Ámsterdam, el lugar donde se cotizaban todos los precios de todas las mercancías que se comerciaban y traían las compañías navieras.

Esta dinamización de la economía vino acompañada del despunte de dos compañías transnacionales, que usaban barcos armados y mercantiles para llevar a cabo sus acciones de comercio, primero para enfrentarse a la flota española contra la que luchaban y después para tumbarles el comercio con el Nuevo Mundo y extraer riquezas. Una era la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales que empezó a llevar sus navíos al Atlántico para realizar acciones de piratería contra las embarcaciones españolas. Cuando España y Portugal unieron sus coronas en una sola para formar una sola monarquía católica, esta compañía atacó la colonia portuguesa de Angola y se apropió de enclaves portuarios desde donde capturaba y comerciaba esclavos para trasladarlos a Brasil, pues los neerlandeses les arrebataron la provincia de Pernambuco a Portugal, donde establecieron haciendas de caña, el azúcar lo transportaban a Europa y lo vendían con grandes ganancias.

La Compañía también fundó la colonia del Cabo en el extremo sur de Sudáfrica, como un puesto de abastecimiento para su travesía hacia la India y las Islas de las Especias y Japón en Asia, para arrebatarles a los portugueses el comercio de té, incienso, canela, clavo, nueces, algodón, seda, entre otros productos y que luego distribuían a toda Europa. Esta compañía se apoderó de Las Islas de las Especias, que actualmente es el país conocido como Indonesia, y fue colonia de los Países Bajos hasta después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

La Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales fue a Norteamérica donde fundó una colonia. En 1626, el gobernador de la compañía, Peter Minuit, le compró por 60 florines a unos indígenas que iban pasando por ahí, la parte sur de la isla de Manhattan, donde establecieron familias neerlandesas y franceses. A la colonia la llamaron Nueva Ámsterdam, que servía como puerto para exploraciones al norte del Río Hudson y se conectaba con Europa a través del Atlántico. Asimismo, dicha compañía se instaló en el Caribe, en Curazao y Guyana, donde tenía haciendas de caña de azúcar, que hacía trabajar con mano de obra esclava traída de África.

La dinámica capitalista se trataba de comprar materias primas baratas, procesarlas barato (para ello usaban la mano de obra esclava de los africanos) y venderlas caro en Europa, y así obtener más ganancias. Mejoraron su tecnología convirtiendo sus barcos en unos más veloces y consiguiendo mejores armas, así monopolizaron el transporte de mercancías durante gran parte del siglo XVII en el océano Atlántico y en Asia, para lo cual mandaron hacer mapas más precisos del globo terráqueo.

En conclusión, esto es el umbral del capitalismo, un régimen económico violento y abusivo, porque se basó en la guerra para arrebatar riquezas y territorios a otros países y pueblos, elitista e imperialista, porque sacó provecho de la mano de obra esclava de África, y provechoso porque cobraba más caro para sacar provecho de la producción de mercancías, financiero porque prestaba capital con intereses para promocionar un comercio más agresivo con las mercancías y materias primas de los demás continentes. Si España y Portugal sentaron las bases para un comercio global imponiéndose en otras latitudes, los Países Bajos lo introdujeron en la dinámica capitalista a base de hacerles la guerra a estas dos monarquías ibéricas.

Esta época trajo consigo un impulso a las artes, por parte de los países católicos a lo que se conoce como barroco, con mayor apego a los temas religiosos, y en los países protestantes a una temática más laica. La ciencia comenzó a desprenderse de ciertos aspectos mágicos y teológicos, para dar paso a una mayor observación de los fenómenos y la deducción de teorías comprobables y demostrables, representativo de ello es el cuadro de Rembrandt van Rijn, La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, pintado en 1632. Con las riquezas adquiridas se construyó el Palacio Real de Amsterdam en este siglo XVII, llamado también siglo de oro neerlandés.

Fuentes:

Francisco Serratos. El Capitaloceno, una historia radical de la crisis climática. México, UNAM/Festina, 2020.

Immanuel Wallerstein. El moderno sistema mundial II: La consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750. México, Siglo XXI, 1984.

Max Weber. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. México, FCE, 2012.

Historia 4 El imperio británico

Durante gran parte del siglo XVII lo que hoy es Reino Unido de Gran Bretaña (integrado por cuatro países: Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales) sufrió una serie de problemas internos: rebeliones y revoluciones, que impidieron o retrasaron la expansión colonial y la actividad comercial como lo hacían otros países de Europa, como fue el caso de Portugal, España y Países Bajos.

Reino Unido en inglés United Kingdom (UK)

Poco a poco la actividad comercial inglesa empezó a rivalizar con la de países europeos como España y Francia. Los piratas ingleses como Morgan, Hawkings, Raleigh y Francis Drake robaron cargamentos españoles principalmente, aunque también portugueses y neerlandeses. Su rivalidad comercial con los Países Bajos, llevó a Gran Bretaña a una serie de guerras por mar a finales del siglo XVII, conocidas como guerras anglo-holandesas. El fin de estas guerras favoreció el triunfo de Inglaterra en el mar y le quitó algunas posesiones neerlandesas en el mundo. Por ejemplo, en 1664 los ingleses les arrebataron el puerto de Nueva Ámsterdam en Norteamérica, que cambió de nombre y a partir de ese momento se llamó Nueva York. Les quitaron puestos de avanzada en las costas de África, como en la Colonia del Cabo (los neerlandeses tuvieron que internarse y huir más al Norte, en el actual Sudáfrica). En la India los británicos arrebataron posesiones a portugueses y neerlandeses.

Colonos ingleses tratando con indígenas norteamericanos

Debido a las luchas internas religiosas que se vivieron en Reino Unido, como el caso del rey Jacobo que por ser católico fue expulsado y en su lugar colocado Guillermo de Orange, de origen neerlandés y protestante, muchos seguidores de iglesias protestantes salieron del Viejo Mundo a instalarse y colonizar el Nuevo Mundo, ya fuera arrebatando tierras a los indígenas o comprándoselas, como en el caso de los pilgrims (peregrinos) que viajaron en el barco Mayflower en 1620 con intención de llegar a la colonia de Jamestown en Virginia, pero que fueron desviados más al norte y se instalaron en el actual Massachusetts. En los primeros años pasaron por duras penurias y en una fecha de escasa comida fueron ayudados por los indígenas de los alrededores, que les llevaron alimentos para celebrar el Día de Acción de Gracias. Estas migraciones y después los proyectos gubernamentales para enviar colonos y comprar o arrebatar tierras a los indígenas dieron origen a las 13 colonias inglesas en América, donde se sembraba tabaco, algodón y azúcar principalmente y se comercializaban pieles y madera.

13 colonias inglesas de América

El Reino Unido no sólo incursionó en Norteamérica, también lo hizo en el Mar Caribe, por ejemplo arrebatando a los españoles la isla de Jamaica para sembrar caña de azúcar, e incursionó en el virreinato de la Nueva España en las tierras costeras al norte de Honduras, en lo que actualmente es Belice, para explotación de madera, cacao y otros productos tropicales. Los británicos se apropiaron de algunas islas pequeñas de las Antillas y de la Guyana inglesa, donde también se dedicaron a la producción azucarera. Para ello, los británicos emplearon mano de obra esclava que traían de África hacia América y que trasladaban en barcos (que todavía eran de madera) para América. Desde estas islas se dedicaron también a la piratería, para robar a los barcos españoles que llevaban cargamentos con riquezas.

Posesiones coloniales europeas en el Caribe

El tráfico de esclavos africanos (la trata de personas) primero fue implementado por los portugueses para usarlos como servicio doméstico (sirvientes) y mano de obra para las plantaciones de caña de azúcar y trabajos duros. Después vendrían los neerlandeses, franceses e ingleses, que se dedicarían a la trata de personas en África con el fin de esclavizarlas y ponerlas a trabajar en sus colonias y posesiones americanas. Esto llevó a los ingleses a ocupar partes del África occidental, como Gambia y el Golfo de Biafra, donde arrebataron a los neerlandeses algunos puntos estratégicos en las costas, como Costa de Oro y la Costa de los Esclavos, actualmente Nigeria (nombre que proviene de niger, negro en inglés). No sólo en esa región, también penetraron en el extremo sur del continente, en la Colonia del Cabo, a los neerlandeses de esta región se les llamaba bóers y establecerán un estado independiente llamado Orange, con el que Inglaterra se enfrentará poco antes de la Primera Guerra Mundial. Los ingleses establecieron contacto con la costa oriental africana en Zanzíbar y también fueron penetrando poco a poco en las costas de la actual Kenia, donde después sembraron algodón.

Comercio triangular de esclavos africanos por parte de los europeos

Muchas veces olvidamos que toda esa riqueza que lograron países como Portugal, Francia y Reino Unido, entre otros, se debe al trabajo esclavo y al sufrimiento de millones de africanos. En las costas de África los europeos se ponían en contacto con los caciques africanos, quienes vendían los esclavos, en otros casos los europeos hacían incursiones al interior del continente para robarse personas de las aldeas. Los esclavos eran transportados atados hasta los barcos en las costas, donde tenían que esperar hasta ser almacenados y llenados los barcos negreros. Después sobrevivir al traslado de 3 a 6 meses, dependiendo de las tormentas, para cruzar el océano Atlántico, amontonados, en pésimas condiciones de salubridad y si había que perder peso en las embarcaciones se tiraba «mercancía» por la borda. Llegando a los puertos americanos las familias eran separadas (si es que llegaban completas), los padres y madres jamás volvían a ver a sus hijos, y eran vendidos en subastas como animales. Las mujeres entre los 14 y 20 años de edad eran las más valoradas porque podían embarazarse y reproducir más esclavos. Destinados a trabajos duros y forzados, maltratados y sometidos para trabajar hasta morir.

El banco central del Reino Unido de Gran Bretaña llamado el Banco de Inglaterra se fundó en 1694 como consecuencia de las guerras que mantenía contra Francia, pero logró un gran enriquecimiento a partir de la venta de seguros a los traficantes de esclavos. Como se trataba de asegurar la «mercancía» en los difíciles traslados por mar entre el continente africano y el americano, se recurría al aseguramiento para costear las pérdidas. Se dio el caso de un negrero que tiraba por la borda a propósito a los esclavos de sus barcos para cobrar el deducible del seguro, y así obtener ganancias. Debido a esto y también a los testimonios de esclavos que llegaron a educarse y aprendieron a leer y escribir con mucho esfuerzo, que escribieron sus testimonios, empezó a surgir un movimiento abolicionista, en contra de la esclavitud, en Reino Unido hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, vinculado con el inicio del trabajo asalariado producto de la Revolución Industrial en contra del trabajo esclavo que era casi gratuito y significaba una competencia para los industriales.

Los ingleses fundaron varias empresas comerciales y mercantiles (bajo el modelo de la ética protestante) imitando el modelo financiero de los Países Bajos, para sacar beneficios de sus actividades coloniales. Una de ellas fue la Real Compañía Británica de las Indias Orientales, que se dedicó al comercio y colonización de la India, donde expulsaron a portugueses y neerlandeses. También buscaron penetrar en las riquezas que los neerlandeses extraían de las Islas de las Especies (actual Indonesia), estableciendo puntos de comercio en el actual Malasia. Asimismo llegaron a explorar y colonizar Australia y arrebatarles a los neerlandeses Nueva Zelanda en el extremo sur del Pacífico.

Posesiones británicas a finales del siglo XVIII

Sus flotas y barcos comerciales iban acompañados de barcos de guerra o bien iban equipados con armamento para obligar a los países a comerciar con ellos o defenderse de la competencia de otros países europeos, como España, Portugal, Países Bajos o Francia básicamente. Para mediados del siglo XVIII los ingleses arrebataron las tierras que los franceses poseían en el actual Canadá en la Guerra de los Siete Años, por medio de la firma de paz que ponía fin a varios años de guerra, ampliando sus posesiones coloniales en Norteamérica. Si las 13 colonias inglesas de América pelearon por su independencia a partir de 1774 y Reino Unido perdió este importante mercado colonial, lo recuperó conquistando el resto de la India e instaurando allí un gobierno colonial en 1773, de donde extraerá mano de obra, recursos y especias baratos, por eso se le conoció a la India como la «joya de la corona británica».

Fuentes:

Isaac Asimov. La formación de América del Norte. Madrid, Alianza editorial, 1983.

Pierre Bertaux. África. Desde la prehistoria hasta los estados actuales. México, Siglo XXI editores, 2013.

Simon Schama. Auge y caída del Imperio Británico. Barcelona, Editorial Crítica, 2004.

William Speck. Historia de Gran Bretaña. Cambridge, Cambridge University Press, 1996.

Apología del suicidio

El suicidio está penado en (casi) todas las culturas actuales, en todas las corrientes cristianas, en el Islam, el judaísmo y seguramente en el budismo (aunque siempre me sorprendió la auto-inmolación de sacerdotes budistas poco antes de estallar la Guerra de Vietnam). Parece que el suicidio sólo es bien visto en Japón como muerte honoraria para salvar una deshonra (el seppuku, mal llamado harakiri). El suicidio sigue siendo tabú, sobre todo porque deja dudas, incertidumbre y sentimientos de culpa entre las personas que rodeaban a quien lo comete. Cuánto daño nos hace la culpa.

Auto-inmolación de sacerdotes budistas poco antes de estallar la Guerra de liberación de Vietnam.

Hemos olvidado algo: el libre albedrío, la libre auto-determinación, la autonomía o soberanía del ser, la libertad, la última voluntad del ser, que debe poseer cada persona para consigo misma. A veces vemos al suicidio como un acto egoísta, porque se dice que quien lo comete no considera ni toma en cuenta el sentir y las consecuencias que dejará en la comunidad a la que pertenecía. Pero los egoístas son otros, sobre todo cuando forzamos a enfermos terminales a seguir viviendo, cuando obligamos a alguien a hacer algo (en este caso, seguir viviendo).

En el meollo del asunto lo que tenemos es un profundo miedo a la muerte, a la inanimanidad del ser y a la inmaterialidad, al vacío (a la nada pues). Por oposición nos apegamos a las personas (¿a la humanidad?) o a la existencia física (los bienes materiales, ¿el consumismo en todas sus formas?), y para contrarrestar ese miedo nos creamos un ser todopoderoso, un más allá, una vida después de la muerte (de alguna forma asociada al proceso agrícola: semillas, sembrar, reverdecer, cosechar). El ateísmo es más realista, no sé hasta qué punto apoyado en la ciencia, pero igual de materialista.

Danza Macabra, grabado de Hans Holbein el joven, siglo XVI.

Deberíamos animarnos a celebrar la auto-determinación, el hecho de que una persona haya tomado una decisión tan importante en su vida, influenciado o no por diversidad de factores (nada ni nadie escapa de cualquier forma de manipulación), porque hay que tener valor para cometer suicidio, y para Nietzsche cada quien le da valor a las cosas (¿matamos a Dios o se suicidó?). Significa ir en contra de todo prejuicio, de todo apego a la vida y de las personas que nos rodean y nos quieren, de la comunidad misma, de dogmas religiosos inculcados, dejarles el estigma a los allegados frente a vecinos y conocidos, es lo que Durkheim llamó anomia, fuera de las normas de la sociedad. Suicidarse implica ir en contra de la ciencia médica ante su ética hipocrática, que obstaculiza el acto (los griegos antiguos lo aceptaban y respetaban, para ello tenían un veneno: la cicuta), aunque cada vez hay más partidarios de la eutanasia, otra vez es considerada desde la ciencia médica, desde el hospital, desde la institución, desde el Estado que lo hace ley, que te permiten o no realizarlo. ¡Qué valor ser libre!

Pintura de David, La muerte de Sócrates, 1787, filósofo obligado a beber la cicuta por renegar de los dioses antiguos
y pervertir a la juventud con sus ideas.

El suicidio es un acto de libertad, quien lo comete busca liberarse de algo: de un sufrimiento, de una alucinación, de un problema, de un dolor o del hastío que causa la vida, porque no es necesario estar triste o deprimido para cometerlo (la atracción por tirarte al vacío). Es harto tediosa la frase “enfrenta tus problemas”, pero nadie está obligado ni puede dar solución a todo y es igual de válida la evasión. Lo que deberíamos hacer es un esfuerzo por tomar conciencia y reflexionar sobre nuestra mortalidad, nuestro paso efímero por la vida, nuestro destino es la muerte. Al no comprender aquello podemos caer en una ambición maníaca por trascender, cuánta vanidad y petulancia en pensar que podemos vivir siempre más, un poco más, de sentirnos inmortales y vencer la inevitabilidad de la naturaleza: dejar monumentos, libros que «alguien» lea, hijos, legado, recuerdos, instituciones, cuando todo se lo lleva el carajo, esa ambición sí es lo más egoísta y pretencioso de la humanidad.

El suicidio es un acto de libertad y por tanto deberíamos venerarlo, mejor dicho, celebrarlo, te libera de la vida (por muy placentera que sea). Es en este régimen capitalista que alaba la competitividad, el ser agresivos y pasar por encima de los demás para llegar al éxito, donde no está bien visto “rendirse”: trabaja toda tu vida, “no te des por vencido”. No, también hay que saber satisfacerse con nuestras vidas, por mucho o poco que se haya hecho, pero el sistema bombardea nuestras mentes: consume más, produce más, no carezcas de nada porque aún hay más. Promueve el desarrollo (el progreso) al infinito, como si nuestras fuerzas y las de la naturaleza no tuvieran límites de extracción de energía sin consecuencias. Dejemos al capitalismo sin mano de obra.

Esclavos del trabajo y de la vida.

Es válido también llegar a considerar que nuestras vidas carecen de sentido. Cuando el Sol agote sus fuentes de fusión nuclear se auto-destruirá (el suicidio heliocéntrico), la Tierra se irá al carajo y todo vestigio de civilización arderá en las llamas infernales, ¿qué parte de la humanidad se salvará yendo a otro plantea? ¿Las mejores personas, las más bondadosas, los caritativos o los que posean los medios para lograrlo? ¿Qué hermosos recuerdos de la humanidad rescataríamos, matarse en dos guerras mundiales, genocidios, violaciones, armas bacteriológicas y nucleares, explotación y contaminación de la naturaleza? ¡Qué bonita película! Cuánta consistencia posee el nihilismo. No te sientas mal si en algún momento crees que tu vida carece de sentido.

Tampoco te estoy diciendo que no luches por tus sueños o por tu vida cuando sea necesario. No podemos dejar huérfanos a nuestros hijos, al tenerlos creemos que podemos mejorar este mundo miserable: redimirlo y con ello redimirnos. Dios es quién da la vida y quién puede quitarla, pero eso es dejar nuestras vidas al azar y a la consideración de «alguien» más (cuánta irresponsabilidad de nuestra parte): no nacemos pobres o hijos de un violador porque Dios así lo quiso, existen circunstancias bien determinadas llevadas a cabo por los seres humanos (puede haber ángeles o verdaderos demonios), nacemos porque hubo una concepción (preferimos la consensuada). Liberarnos de Dios no significa olvidarnos de la divinidad de todo ser, nos compete liberarnos de toda injerencia jerárquica para hacerla de igual a igual, partícipe de nuestros actos.

Después de leer un par de veces el libro Psicomagia de Alejandro Jodorowsky, llegué a la conclusión de que no son nuestros padres (los fornicadores, los concebidores) quienes eligen traernos vulgarmente a la vida. En un viaje muy alucinado, profundamente inconsciente, cósmico y divino, somos nosotros quienes elegimos venir al mundo, nuestros padres son sólo el vehículo (lo cual nos devuelve a la eterna encrucijada entre la pre-destinación versus el libre albedrío). Por consiguiente, si cada quién, en un sueño profundo de la inconsciencia de la concepción, decide nacer, decide vivir, entonces está completamente justificado que cada quién decida el lugar, el momento, la fecha y la hora para morir, en un destello lúcido de vigilia. Cuánta irresponsabilidad que dejes al azar o a otra persona tan importante acontecimiento de tu vida: el fin de tus días. Tomemos las riendas de nuestro destino.

Vivimos día a día con una atracción (inconsciente o consciente) por la muerte y viceversa, cuando estamos cerca de la muerte el instinto de supervivencia nos atrae a la vida. Consumimos azúcar, sodio, fumamos tabaco, bebemos alcohol, en exceso sabiendo o ignorando que puede matarnos, nos enamoramos de la persona equivocada, nos contagiamos de enfermedades letales, consumimos sustancias que nos dañan a la larga, nos ensimismamos en prácticas que nos matan psicológicamente o simplemente contaminamos la tierra que nos da de comer, matándonos lentamente cometemos un suicidio fino, delicado y arrogante. La muerte lenta nos ha de causar cierto placer (decía Cabodevilla en Feria de utopías que no existe la muerte natural). Debemos dejar de temer a nuestra muerte y la de nuestros seres queridos (especialmente cometida por suicidio): como cada cumpleaños, haz una fiesta el día de tu muerte y celebra con tus más allegados y queridos porque has tomado la decisión de ya no vivir, invítame, no quiero perdérmela.

En los brazos del dios Dionisos (la embriaguez divina)

Dice Andrew W. K. en esta canción: «Cause we do what we want»:

Arte 2 Renacimiento (noción de progreso y modernidad en el arte)

Rafael Sanzio en La escuela de Atenas realizado en 1509 representó a varios autores del mundo greco-latino.

Con el Renacimiento inició una nueva forma de aproximarse, aprehender, leer y considerar, entre otras cosas, a los clásicos o antiguos, o sea, a la herencia cultural greco-latina. Retomó a los clásicos, considerados olvidados, para darles continuidad, lo que significó una transformación en la manera de abordar el arte. Por ello, podemos hablar de una aspiración del arte a la modernidad (pensando lo moderno como lo nuevo) y como una noción de progreso en el arte con el inicio del Renacimiento, porque en él surgieron los siguientes factores:

° Con el Renacimiento inicia la Historia del Arte, tomando en cuenta el primer texto de índole histórica y biográfica, el de Giorgio Vasari cuando escribió su libro Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos, publicado en 1550, y hasta ahora no ha habido otra historia, otra narración, otra representación, del devenir del arte de la humanidad que no sea la que ha hecho Occidente, puesto que el Renacimiento surgió en Italia y luego se expandió por Europa, que forman parte de la civilización cristiana-occidental. Las demás formas y expresiones artísticas del mundo se fueron asimilando o injertando a esa Historia (más tarde lo aclaramos).

° Inició una distinción entre autores modernos y antiguos, que pone de manifiesto el enfrentamiento de lo nuevo con lo viejo. Por ejemplo, escritores y filólogos (estudiosos de las letras) nuevos como Dante Alighieri (retomó una parte de la Biblia y la trajo de vuelta), Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio (autor del Decamerón) retomaron los textos latinos clásicos para escribir sus obras literarias de finales del siglo XIV en Italia, y que más tarde irían propiciando el Renacimiento.

Autores antiguos como Aristóteles, Platón, Plinio (uno de los biógrafos de Fidias, el más famoso escultor de la Grecia antigua), Vitruvio (autor romano del tratado más antiguo de arquitectura), por mencionar algunos, fueron retomados por los nuevos autores del Renacimiento. Marsilio Ficino retomó los textos de Platón y fundó el neoplatonismo en la Academia de Careggi en Florencia (fundada en 1459), y gracias a sus textos filosóficos traducidos del griego, inspiraron obras como La Primavera (c. 1480) y El nacimiento de Venus (c. 1483) del pintor Sandro Botticelli.

Sandro Botticelli, La Primavera, c. 1480.
Sandro Botticelli, El nacimiento de Venus, c. 1483.

° El surgimiento de la importancia de la autoría, aparece la figura del artista por encima del artesano y del anonimato. Si bien en la Grecia antigua ya existía la importancia de la figura del artista como el productor de artefactos (la téchne del oficio), por ejemplo el caso de Fidias, el escultor griego más famoso de la Antigüedad, no se le confería el papel de creador de arte que se le dará en el Renacimiento como a Miguel Ángel (y su David, 1504) por citar a uno.

El David de Miguel Ángel, 1504.

Si en la Grecia y Roma antigua la firma del autor servía para reconocer su trabajo, con el Renacimiento sirve para vender su obra y tener prestigio. Si en el mundo clásico se adora a la escultura asociada a una deidad y el trabajador de la escultura pasaba a segundo término, con el Renacimiento el autor de la obra de arte pasa a ser en primer lugar “el artista” creador (casi como una deidad). En la Edad Media el artista o artesano era el instrumento para reproducir o difundir la obra de Dios, los sacerdotes copistas se dedicaban a reproducir (a copiar) los evangelios o los textos clásicos, el Renacimiento los re-creó al dotarlos de un nuevo sentido, les dio un nuevo significado y de ahí el inicio de la re-significación en el arte.

° Esto se debió en gran medida gracias a la corriente del humanismo, que puso de manifiesto la figura del humano como centro de las discusiones terrenales (se tradujeron textos apócrifos de la Biblia donde Jesucristo aparecía más humano que divino, se le vio de otra forma), ejemplo de esto es el dibujo El hombre de Vitruvio (1490) de Leonardo da Vinci, que este artista hizo al retomar el tratado arquitectónico del romano Vitruvio para comparar medidas humanas con medidas matemáticas (el lenguaje racional de Dios para describir el universo, según la época).

Leonardo da Vinci, El hombre de Vitruvio, 1490 (nótese el círculo y el cuadrado como medidas).

Debemos recordar que este rescate por textos y autores griegos antiguos tiene de fondo el avance de los turcos selyúcidas a Occidente, que finalmente toman Constantinopla en 1453, provocando la huida de varios sabios y artistas bizantinos a Italia. Del mismo modo el rescate por ruinas de construcciones que databan del periodo romano, empiezan a develarse para los estudiosos renacentistas. No es casualidad que Giorgio Vasari haya nombrado Renacimiento a este momento por ser «el nuevo nacimiento del arte antiguo», refiriéndose por arte antiguo al arte greco-romano.

° Aunque el arte todavía es por encargo, la noción del arte por el arte, en la cual el artista comienza a distanciarse de un gremio artesanal y de los talleres de oficios. Con el Renacimiento el artista tiene que estudiar no sólo práctica sino teóricamente (de preferencia en una Academia), crear sus propios principios estéticos y distinguir la obra de arte como un objeto diferente del meramente utilitario. A pesar de que varias obras de arte respondían a los encargos de la Iglesia y gente rica (es decir, había una intencionalidad para crear), con el Renacimiento va iniciando la idea de crear arte sin una intencionalidad (religiosa o privada), sino por el mismo afán de tener una finalidad estética.

° Se promovió la dinámica que ha hecho del mercado del arte lo que hoy es. El arte pasó poco a poco (con el andar de los siglos) a ser parte del mercado (la compra, venta, prestigio, cotización y subasta de piezas de arte). La figura de un mecenas del artista, es decir, un patrocinador del arte, ya fueran personas poderosas de la Iglesia, los primeros burgueses ricos (banqueros y comerciantes) o los gobernantes (como la familia Médici que destinó dinero al arte, patrocinó al arquitecto de la cúpula de la catedral de Florencia, Filippo Brunelleschi, s. XV). Con los mecenas privados ya no sólo se produce arte religioso también libera a los artistas de los encargos de los gobernantes

Las ciudades como Florencia, Génova, Nápoles o Venecia se enriquecieron con el comercio con Medio Oriente y África. Surgen los primeros bancos y los préstamos al gobierno. Este mecenazgo medianamente fue retomado del mundo greco-latino, como cuando Pericles de Atenas patrocinó al escultor Fidias para embellecer la Acrópolis, o el emperador Julio César patrocinó a Marco Vitruvio para sus construcciones en la Roma antigua. Pero con el Renacimiento también apareció un público espectador y crítico del arte.

Filippo Brunelleschi, cúpula de la catedral de Florencia, siglo XV.

° El ideal de belleza se retomó de Aristóteles, en el sentido de que entre mayor parecido con la realidad más bella la obra. Aristóteles era de la idea de que el arte debía copiar o imitar la naturaleza para ser más bello. Esta idea greco-latina de la belleza ha permeado hasta nuestros días.

Proporción de medidas humanas masculinas según dos escultores de Grecia antigua.

El canon renacentista para la proporción de las medidas del cuerpo humano se ciñó a los modelos escultóricos greco-latinos y al tipo racial mediterráneo europeo, que poco a poco se transformó en la medida de las 7 cabezas, 7 cabezas y media u 8 (dependiendo de cada artista).

Proporción del cuerpo femenino de 8 cabezas según un tratado de Albert Dürer.

Y he aquí que se mezclaron los dos grandes elementos que le dieron esa vitalidad al arte con el Renacimiento: los temas o pasajes bíblicos o extraídos de los evangelios pero ahora representados con las formas, figuras y modelos greco-latinos. Así, en el David de Miguel Ángel el tema de la obra es bíblico pero la representación es clásica, pasa lo mismo con los murales de la Capilla Sixtina. Las pinturas renacentistas de la madre de Dios, las madonnas, son de temática bíblica pero con modelos italianos (o europeos en su caso) de la época renacentista, es como si hubieran actualizado la versión bíblica.

La virgen con el niño de Bellini, finales del siglo XV.

° La idea del progreso en el arte, a partir del desarrollo de la técnica de la perspectiva en contraste con las representaciones planas del arte antiguo (murales griegos, romanos o egipcios), lo que trajo la impresión de profundidad y de una mejoría en la representación de la realidad. Sobre todo con la publicación del libro de Leon Battista De la pintura en 1436, donde enseña esta técnica, con aplicaciones como en la pintura de Piero della Francesca, La Ciudad ideal (c. 1485), la perspectiva logra “la sensación de espacio mediante el uso de líneas paralelas que convergen en un punto de fuga, provocando la ilusión óptica de profundidad”. Con lo cual, las representaciones artísticas adquirían mayor realismo, mayor parecido con la realidad y con ello más próximo al ideal aristotélico de belleza.

La Ciudad ideal, c. 1485, la técnica de la perspectiva.

° Y finalmente un mayor alcance y difusión de la reproductibilidad de la obra de arte. La construcción de la imprenta de Gutenberg en Europa hacia 1450 (aunque en China ya existía desde 1048), facilitó la reproducción de obras escritas (literarias). Si ya desde el Quattrocento venía desarrollándose la técnica del grabado en madera y después del grabado en cobre en 1430 (luego vendría la litografía en 1796), con estas técnicas, durante el Renacimiento, se empezó a reproducir más de una vez un mismo original (que a la larga cambiará la imagen de la obra de arte y del original).

Asimismo, el uso de la cámara oscura que promovió Leonardo da Vinci como una herramienta de dibujo para bocetos de gran tamaño. Más tarde, esta cámara oscura desembocará en la creación de un artefacto de creación artística: la cámara fotográfica, que con el tiempo vendrá a ser el mecanismo de reproducción visual por excelencia, el más difundido y al que más se acude para reproducir una imagen.

Uso de la cámara oscura o cuarto oscuro como herramienta de dibujo.

El Renacimiento surgido en Italia se extendió rápidamente por varias regiones de Europa, influyendo en todos los campos artísticos. En el norte de Europa, se expresó a través de la escuela flamenca de pintura, que siguió el canon estético renacentista y el de sus maestros en los años posteriores.

Con el Renacimiento, el arte adquiere esta aspiración por la modernidad que lo acompañará hasta nuestros días. Al ser una búsqueda de lo nuevo a través de lo viejo, la aspiración por la modernidad (recordemos lo moderno asociado con lo nuevo) tiene la impresión de nunca acabar, de nunca terminarse. Siempre habrá algo nuevo (mínimo un nuevo significado de lo viejo) y por tanto una constante renovación, no por nada se le llamó Renacimiento, una nueva visión de lo viejo, y por tanto, más moderno.