Cuando el pirata francés Jean Fleury (Juan Florín) se robó el tesoro que Hernán Cortés estaba enviando a España desde América durante la Conquista de México en 1522, y lo llevó a los puertos del norte de Francia y de la provincia de Holanda, Europa descubrió las riquezas del Nuevo Mundo, entonces se apresuraron a llevar a cabo exploraciones en las nuevas tierras.

A finales del siglo XVI los Países Bajos (que a veces llamamos Holanda, aunque Holanda es la provincia más grande y próspera de este país, su nombre correcto es Países Bajos) luchaban por su independencia contra España, porque durante algunos años fueron colonia de este último país debido a las herencias reales de las casas dinásticas, en este caso de Carlos I de España y V de Alemania. Algunas razones por las cuales deseaban independizarse fueron: 1. Económicas, porque deseaban comerciar con los países y comerciantes que ellos desearan y España no se los permitía, buscaban la libertad de comercio. 2. Políticas, odiaban al rey de España, Felipe II, que fue el sucesor de Carlos, porque les enviaba ejércitos españoles para someterlos y, además, los Países Bajos querían autogobernarse, en contra de la monarquía española propusieron una república, es decir buscaban libertad de gobierno. Y 3. Religiosas, pues los neerlandeses (gentilicio de los habitantes de los Países Bajos) habían adoptado la Reforma Protestante, lo que los convertía en cristianos protestantes, a su vez, como eran colonia de España, que era católica, no le permitía esa desviación de dogma religioso, por eso buscaban la libertad de culto.
En 1517, el sacerdote alemán Martín Lutero propuso una serie de reformas a la Iglesia, pero como desde Roma recibió oposición, tuvo que hacerlo en forma de protesta, por eso se le conoció como la reforma protestante. Iba en contra de la corrupción y actitudes que consideraba malas de la Iglesia que se imponía desde Roma a gran parte de Europa. La Reforma Protestante fue bien recibida por familias reales en Alemania y se fue extendiendo a países del norte de Europa, donde los Países Bajos la adoptaron. En cambio, países del Sur de Europa como Italia, Francia, España y Portugal siguieron fieles al Papa en Roma y lanzaron la Contrarreforma, para atacar a los protestantes y conservar el catolicismo. En los países del norte de Europa empezó a desarrollarse lo que podríamos llamar una ética protestante que se basaba en el trabajo arduo y duro, ahorrar dinero e invertirlo y explotar al máximo la naturaleza para sacar el máximo provecho. Esta ética protestante fue puesta en práctica por gran parte de los neerlandeses (habitantes de los Países Bajos) y sobre todo por sus economistas y comerciantes, es la ética que algunos autores consideran como la fuerza que creó el espíritu capitalista de empresa.

El despunte económico neerlandés se debió a un sistema financiero bien establecido que se apoyó en la fundación de un banco central, llamado el Banco de Ámsterdam (la ciudad más grande y próspera) en el año de 1609. Esta institución financiera estaba vinculada al gobierno, al que le prestaba dinero, y a los comerciantes. También guardaba los depósitos de dinero y emitía monedas o billetes, y finalmente prestaba dinero a las Compañías de comerciantes para que pudieran hacer sus negocios y traer mercancías y materias primas de los otros continentes.

La otra institución financiera que promovió el auge económico de los Países Bajos en el siglo XVII fue la Bolsa de Valores de Ámsterdam, el lugar donde se cotizaban todos los precios de todas las mercancías que se comerciaban y traían las compañías navieras.

Esta dinamización de la economía vino acompañada del despunte de dos compañías transnacionales, que usaban barcos armados y mercantiles para llevar a cabo sus acciones de comercio, primero para enfrentarse a la flota española contra la que luchaban y después para tumbarles el comercio con el Nuevo Mundo y extraer riquezas. Una era la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales que empezó a llevar sus navíos al Atlántico para realizar acciones de piratería contra las embarcaciones españolas. Cuando España y Portugal unieron sus coronas en una sola para formar una sola monarquía católica, esta compañía atacó la colonia portuguesa de Angola y se apropió de enclaves portuarios desde donde capturaba y comerciaba esclavos para trasladarlos a Brasil, pues los neerlandeses les arrebataron la provincia de Pernambuco a Portugal, donde establecieron haciendas de caña, el azúcar lo transportaban a Europa y lo vendían con grandes ganancias.
La Compañía también fundó la colonia del Cabo en el extremo sur de Sudáfrica, como un puesto de abastecimiento para su travesía hacia la India y las Islas de las Especias y Japón en Asia, para arrebatarles a los portugueses el comercio de té, incienso, canela, clavo, nueces, algodón, seda, entre otros productos y que luego distribuían a toda Europa. Esta compañía se apoderó de Las Islas de las Especias, que actualmente es el país conocido como Indonesia, y fue colonia de los Países Bajos hasta después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

La Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales fue a Norteamérica donde fundó una colonia. En 1626, el gobernador de la compañía, Peter Minuit, le compró por 60 florines a unos indígenas que iban pasando por ahí, la parte sur de la isla de Manhattan, donde establecieron familias neerlandesas y franceses. A la colonia la llamaron Nueva Ámsterdam, que servía como puerto para exploraciones al norte del Río Hudson y se conectaba con Europa a través del Atlántico. Asimismo, dicha compañía se instaló en el Caribe, en Curazao y Guyana, donde tenía haciendas de caña de azúcar, que hacía trabajar con mano de obra esclava traída de África.
La dinámica capitalista se trataba de comprar materias primas baratas, procesarlas barato (para ello usaban la mano de obra esclava de los africanos) y venderlas caro en Europa, y así obtener más ganancias. Mejoraron su tecnología convirtiendo sus barcos en unos más veloces y consiguiendo mejores armas, así monopolizaron el transporte de mercancías durante gran parte del siglo XVII en el océano Atlántico y en Asia, para lo cual mandaron hacer mapas más precisos del globo terráqueo.
En conclusión, esto es el umbral del capitalismo, un régimen económico violento y abusivo, porque se basó en la guerra para arrebatar riquezas y territorios a otros países y pueblos, elitista e imperialista, porque sacó provecho de la mano de obra esclava de África, y provechoso porque cobraba más caro para sacar provecho de la producción de mercancías, financiero porque prestaba capital con intereses para promocionar un comercio más agresivo con las mercancías y materias primas de los demás continentes. Si España y Portugal sentaron las bases para un comercio global imponiéndose en otras latitudes, los Países Bajos lo introdujeron en la dinámica capitalista a base de hacerles la guerra a estas dos monarquías ibéricas.
Esta época trajo consigo un impulso a las artes, por parte de los países católicos a lo que se conoce como barroco, con mayor apego a los temas religiosos, y en los países protestantes a una temática más laica. La ciencia comenzó a desprenderse de ciertos aspectos mágicos y teológicos, para dar paso a una mayor observación de los fenómenos y la deducción de teorías comprobables y demostrables, representativo de ello es el cuadro de Rembrandt van Rijn, La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, pintado en 1632. Con las riquezas adquiridas se construyó el Palacio Real de Amsterdam en este siglo XVII, llamado también siglo de oro neerlandés.

Fuentes:
Francisco Serratos. El Capitaloceno, una historia radical de la crisis climática. México, UNAM/Festina, 2020.
Immanuel Wallerstein. El moderno sistema mundial II: La consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750. México, Siglo XXI, 1984.
Max Weber. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. México, FCE, 2012.




























